20 de julio 2005 - 00:00

Asegura Bielsa que cumbre de presidentes no está amenazada

Rafael Bielsa
Rafael Bielsa
Rafael Bielsa insistió ayer en que existen diferencias con los Estados Unidos en torno al lema que tendrá la Cumbre de las Américas convocada para noviembre próximo en Mar del Plata, pero dijo que la realización del importante encuentro continental «no peligra».

«Hay una discusión por el lema de la cumbre, pero la cumbre no peligra»,
destacó el canciller Bielsa, preocupado en estas horas en realzar los tópicos de campaña que puedan mejorar su chance electoral en la Capital Federal (uno de ellos cree es aparecer confrontando con los Estados Unidos).

• Diferencias

El titular del Palacio San Martín señaló, en la misma línea, que la cumbre «no peligra desde el punto de vista de la seguridad porque estamos trabajando de manera ordenada con especialistas de los Estados Unidos».

En declaraciones a la radio «La Red», Bielsa reconoció, no obstante, que sí existen diferencias en torno al lema que tendrá la cumbre, que hasta el momento será «Crear trabajo para combatir la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática». «Para los Estados Unidos, la mejor manera de generar trabajo es favorecer el libre mercado, las inversiones, luchar contra la corrupción y flexibilizar el mercado laboral. Nosotros pensamos que el modelo es darle un quiebre a la cuestión asistencial y crear empleo», sostuvo Bielsa.

El embajador argentino en Washington, José Octavio Bordón, aseguró ayer que los Estados Unidos no realizaron «ningún tipo de cuestionamiento» sobre la IV Cumbre de las Américas, que se realizará el 4 y el 5 de noviembre próximo en la ciudad de Mar del Plata. «Yo ratifico un cien por ciento que no hay preocupación ni duda adicional», dijo el diplomático al ser consultado. Tampoco respecto de la seguridad.

De hecho, Néstor Kirchner, a través del vicecanciller Jorge Taiana, hizo entregar ayer a los embajadores de los países integrantes de la cumbre las invitaciones personales dirigidas a los mandatarios que participarán.

En todo momento
Bordón buscó subrayar el afán acuerdista de Buenos Aires. Destacóque las autoridades argentinas continúan encabezando «un proceso de concertación» entre los países de la región, y confió en que se pueda arribar a un documento conjunto para ser difundido durante la cumbre.

Bordón
se pronunció de esa forma luego de que se le encomendara telefónicamente, junto al delegado argentino ante la OEA, Rodolfo Gil, que solicitaran «precisiones» a Washington sobre si existe inquietud en torno a la Cumbre de las Américas. Entre las instrucciones que impartió Bielsa a Bordón y a Gil se encuentra un mensaje para la Casa Blanca en el sentido de que se mantendrá « inalterable» la agenda preparada por la Argentina para el encuentro, que tiene como lema «Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática». Esto fue resuelto en junio del año pasado en Quito (Ecuador), en el transcurso de la XXXV Reunión del Grupo de Revisión e Implementación de Cumbres (GRIC). Y que en octubre de 2004, en Washington (en la XXXVI GRIC), la Argentina presentó el documento base sobre el lema propuesto.

• Temor

Las autoridades norteamericanas dejaron trascender su temor de que la IV Cumbre de las Américas se convierta en una nueva frustración en lo político, con protestas en las calles y reuniones estériles en materia de estrategias concretas para erradicar la pobreza de la región y promover el desarrollo social.

Se teme que el encuentro reviva los peores momentos de Fort Lauderdale (Florida, Estados Unidos), donde la Asamblea General de la OEA, el mes pasado, concluyó con más divisiones y bloques polarizados que consensos.

Bordón
destacó que no hubo «ningún tipo de comentario especial» por parte de las autoridades de Washington. El diplomático señaló que entre los países de la región «hay distintas maneras de aproximarse al objetivo» y confió en que pueda arribarse a un documento común para la cumbre, si bien reconoció que las conversaciones se extenderían «hasta pocos días antes de que se realice la reunión». Sin embargo, Bordón buscó en una gambeta ubicar al gobierno de Kirchner como equidistante de extremismos como los que representan la asociación entre Cuba y Venezuela, entre el comandante Fidel Castro y el coronel paracaidista Hugo Chávez. Significativamente, aclaró que la posición de la Argentina no está en «los extremos», sino que trata de liderar un proceso de «concertación» para que se llegue al documento final.

A su vez, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se refirió a la seguridad durante la cumbre y señaló que el gobierno no verificó ninguna
« inquietud» de parte de los Estados Unidos sobre ese punto. «Estamos trabajando mucho con la Cancillería y el Ministerio del Interior. El deseo y la decisión nuestra es que la cumbre se desarrolle del modo más eficiente y más tranquilo», puntualizó el Fernández porteño.

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