Atentado: antes del acto marchan a embajada iraní

Política

El habitual acto con que se rememora el atentado contra la Embajada de Israel, del que se cumplirán catorce años el próximo viernes, tendrá dos ingredientes novedosos, y uno de ellos no carece de aristas complejas:

• A los oradores habituales (el embajador Rafael Eldad, que leerá un mensaje de la canciller israelí Tzipi Livni, y además, como sobreviviente del atentado, hará un recuerdo personal de ese día y de la vieja embajada; Carlos Sussevich, padre de una de las 29 víctimas fatales) se sumarán el canciller, Jorge Taiana, y el flamante jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, en lo que sería su primera aparición pública después de asumir la intendencia porteña. Telerman seguramente espera «jugar de local», dado su reciente acercamiento al grupo ortodoxo Jabad Lubavitch. Se verá si su presencia es tan bienvenida en una multitud que, año a año, muestra cada vez menos paciencia para los funcionarios de los gobiernos que se suceden sin que se esclarezca el ataque terrorista. Telerman, a diferencia de su antecesor Aníbal Ibarra (que concurría todos los años pero que nunca habló), pidió a los organizadores poder dirigirse a la gente.

• Dos horas antes del inicio del acto oficial, una columma de la Juventud Judía Argentina marchará a la Embajada de Irán. Esta demostración tendrá el doble propósito de acusar al estado islámico de ser el autor intelectual del ataque terrorista (algo que viene haciéndose prácticamente desde pocos días después de ese fatídico 17 de marzo de 1992) y de reafirmar el repudio de la comunidad judía a la negación del Holocausto que de manera reiterada ha afirmado el presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad. La demostración cuenta con el apoyo de las tres entidades centrales de la comunidad, la DAIA, la AMIA y la OSA (Organización Sionista Argentina).

Si bien no se esperan incidentes, la marcha a la casona de Figueroa Alcorta podría tener más repercusión en los medios internacionales que el propio acto en la
Plaza Estado de Israel. Será ésta la segunda vez que un grupo de judíos argentinos se manifieste frente a la representación diplomática iraní: la primera fue a fines del año pasado, cuando Ahmadineyad hiciera pública su negación de la Shoá por primera vez, al tiempo que abogaba por la desaparición del Estado de Israel.

La recordación del primero de los dos grandes atentados contra objetivos judíos cometidos en un lapso de poco más de dos años llega en un momento en que las entidades judías se encuentran como objeto pasivo en medio de la pelea entre el ministro de Justicia, Alberto Iribarne, y el jefe de la Unidad Especial de Investigación del Atentado a la AMIA, que tuvo un capítulo público en Washington.

• Cuestión central

Pero más allá del enfrentamiento entre funcionarios y sus repercusiones en las entidades comunitarias, lo central en este nuevo aniversario es la falta de resultados en la investigación de ambos ataques. De esto se volverá a hablar, seguramente, el próximo viernes a partir de las 14.45, hora en que catorce años antes la camioneta Ford F-100 cargada de explosivos estalló y prácticamente demolió la vieja casona de Arroyo y Suipacha donde funcionaba la embajada del estado judío.

En su boletín informativo, la DAIA afirma (no es la primera vez, desde ya) que el atentado fue obra de Yihad Islámica, el brazo armado de Hizbollah, el partido libanés inspirado por Teherán. Relata que se hizo como venganza por la muerte a manos de fuerzas israelíes del líder de Hizbollah, Abbas Musawi, en cuyo honor fue bautizada la operación en Buenos Aires, y agrega que «el día posterior al atentado aparece en Beirut una serie de comunicados en los que Yihad se atribuye el ataque». Y dice además que «cinco de los billetes con los que se pagó la camioneta tenían insertas grafías que fueron reconocidas por diplomáticos argentinos en Líbano como propias del lugar, ya que se utilizan para certificar la autenticidad de los dólares».

Lo cierto es que ya han transcurrido catorce años sin que hubiera un solo detenido (ni local ni internacional); en el medio pasaron como «investigadores» desde la Corte Suprema (que llegó a la conclusión de que se había tratado de una implosión, absurda teoría descartada por decenas de expertos) hasta «unidades especiales». Los resultados están a la vista.

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