Con olfato pampa, Rodolfo Terragno se montó de inmediato a la diatriba contra Raúl Alfonsín, a quien se le atribuye la precipitada renuncia a la banca a un enojo descomunal hacia su ex ministro de Obras Públicas y a quien hasta le confió durante dos años que le cuidase la presidencia del partido. En desagravio de improbable lealtad, la nueva mesa del bloque UCR del Senado, con Carlos Maestro a la cabeza, visitará hoy al ex presidente a las 10.00 en su domicilio del Barrio Norte porteño.
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Apenas se formalizó la renuncia a la banca, Terragno, ahora senador disidente por la Capital Federal, sancionó que el gesto de Alfonsín «exhibe el fracaso del seguidismo del radicalismo al gobierno».
El ex jefe de Gabinete de Fernando de la Rúa cuestionó el apoyo del radicalismo a Duhalde porque «no puede ser que la UCR esté de acuerdo cuando el Presidente dice que se van a devolver los depósitos en dólares y también cuando se anuncia que serán devueltos en pesos, cuando fue eliminado el cram down de la Ley de Quiebras y cuando se lo reimplantó». «Yo pienso que Alfonsín fue el detonante de mi salida del bloque», se ufanó además Terragno, quien un par de semanas atrás creó el bloque del radicalismo independiente junto al pampeano Juan Carlos Passo, militante de la línea interna de Jesús Rodríguez.
El senador porteño entendió que, al principio, hubiera entre sus correligionarios un «sentimiento de culpa», pero dijo que luego se cayó en un «seguidismo» que «no le hace bien al gobierno, ni a la democracia, ni a la UCR». Terragno, que fue el único dirigente de la UCR que festejó la renuncia del ex presidente, remató que «para bien o para mal, Alfonsín es el pasado».
•Apoyo ratificado
Maestro ratificó en cambio que la UCR seguirá apoyando al oficialismo. Maestro dijo que tanto su bancada, como la de Diputados y las estructuras partidarias continuarán apoyando la decisión de acompañar al «gobierno de transición» de Duhalde, porque existe consenso mayoritario en ese sentido. «Este es un gobierno de origen parlamentario y nosotros debemos asumir nuestras responsabilidades porque somos corresponsables de lo que está pasando en la Argentina», dijo Maestro, para reafirmar que la línea partidaria no sufrirá variaciones.
Por su lado, el comité nacional de ese partido, que preside el gobernador Angel Rozas, saludó esa renuncia como «un tributo que paga a la opinión pública, pero no es una buena noticia para el radicalismo. Tampoco lo es para los argentinos, aún para aquellos que no quieren verlo allí», indicó el comité.
Como si rezaran un responso a regañadientes, el texto que firman dos antialfonsinistas jurados como Rozas y Juan Manuel Casella, el partido admitió que «los últimos años no fueron fáciles para él: en todo momento trató de ser leal con un gobierno de la Alianza con el que no siempre estuvo de acuerdo». «Identificado visceralmente con la política, cargó con el desprestigio que hoy la afecta y fue objeto de críticas justas por los errores que cometió, pero más que nada de ataques despiadados por parte de quienes buscan condenar sus aciertos», añadió. Al recordar su paso por el poder, el comunicado indica que «su presidencia tuvo aciertos y errores, pero significó un cambio trascendente en la historia de un país tan trabajado por el autoritarismo, como fue nuestra Argentina hasta 1983».
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