Aníbal Ibarra no llegó a tiempo ayer, para ponerse al tanto sobre el pedido de informes de la Legislatura acerca del crecimiento de su planta de personal en el Gobierno porteño, especialmente en el rubro jefes. El tema también lo investiga la Auditoría general de la Ciudad en organismos del Gobierno.
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La oposición a la Alianza en el distrito, que elaboró el cuestionario, teme que la respuesta nunca llegue. «En la mayoría de los casos los pedidos de informes de la oposición no son contestados desde el Ejecutivo o los responden meses después», confiaron en la Legislatura porteña.
Quieren que responda por qué triplicó las oficinas jerárquicas de la comuna con respecto a la gestión de Jorge Domínguez, pero el frepasista quedó demorado en Miami al perder el vuelo que lo traía de regreso a Buenos Aires, tras una estancia en México. De todos modos, comunicó a sus colaboradores que el asunto «siga la vía administrativa». Después de todo, para Ibarra no es una sorpresa que se haya puesto la mira en la organización de su administración, porque de eso hablaron sus propios ministros en la última reunión de gabinete, el martes.
Desconocimiento «Tenemos que tener una política con respecto al personal, porque así no funcionamos ni un año», se dijo tras las puertas del despacho de Cecilia Felgueras, quien comandó la reunión en reemplazo de Ibarra. Lo que inquieta a los legisladores de la Capital es el desconocimiento de la nómina completa de personal de la administración ibarrista que se compone por la planta permanente (la que viene de gestiones anteriores), los nuevos que integran la planta transitoria (cesan cuando termina el mandato del jefe de la Ciudad) y un ejército de contratados, con la mecánica de prestar servicios con horarios y funciones fijas y cobrar mediante facturación. Por otro lado, trabaja un abultado número de pasantes de la Universidad de Buenos Aires con becas mínimas.
Mediante una veintena de decretos municipales ya Fernando de la Rúa había superado los nombramientos, que Ibarra hizo crecer más el primer día de su asunción, el 7 de agosto pasado, con otra norma, la 1361/00. El peronista Guillermo Oliveri presentó el pe-dido de informes en la Legislatura acompañado por diputados de la bancada Encuentro (cavallistas, peronistas y belicistas) que integra.
El legislador explicó que en los casos de los centros de gestión donde hay 32 directores, es posible que los mismos sean parte del equilibrio de la Alianza para que tenga la misma jerarquía un radical y un frepasista.
Por su parte la auditora porteña Noemí Cotonat (belicista) anticipó que el organismo que integra «está auditando el área de recursos humanos en la Dirección General Rentas de esta gestión, se está comprobando cuánta gente trabaja, si son adecuados en cuanto al cumplimiento de funciones y especialmente un convenio con el colegio de escribanos que permite obviar mecanismos oficiales para contrataciones y compras, para ver si esas demandas se ajustan a mejorar la recaudación».
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