En el acto
de entrega
de sables
a nuevos
generales,
almirantes
y brigadieres,
Kirchner
se abrazó
con el jefe
del
Ejército,
Bendini,
mientras
los miraba
el jefe de
la Fuerza
Aérea,
Schiaffino.
Las Fuerzas Armadas, y en particular el Ejército, por su amplio despliegue geográfico, siguen padeciendo la falta de recursos para atender a una demanda básica en cualquier fuerza armada del mundo: soldados. De allí la sorpresa en la reciente reunión de generales y coroneles con la ministra Garré, el martes pasado, cuando la flamante funcionaria no dijo una palabra sobre los recursos con que contará el Ejército para el año que se inicia.
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Actualmente un soldado voluntario gana, en promedio y destinado en Buenos Aires, $ 700 mensuales, con pensión completa, es decir con vestuario, alojamiento y comida. Si el enrolamiento se hace en la Patagonia, ese valor sube, lo mismo que en algunas zonas del Noroeste. Es tan menguada la incorporación, imaginada para suplir por un lado la desaparición del servicio militar obligatorio; y por el otro como un paliativo por la desocupación, que en ocasiones se trasladan soldados de una punta a otra del país, con el gasto adicional en transporte.
Informes oficiales del Ejército señalan que entre 1995 y este año 2005, se han incorporado 47.000 hombres y 12.000 mujeres a este servicio voluntario. Es decir un total de 59.000. En el mismo lapso se han ido de baja 41.900 soldados (varones y mujeres). De estos sólo 6.600 lo hicieron por cumplir 28 años, límite para continuar bajo bandera. Apenas 4.500 eligieron seguir la carrera militar, como oficiales cursando el Colegio Militar o suboficiales en la Escuela Sargento Cabral. Y 1.800 eligieron aprovechar la formación recibida para incorporarse a las policías (Federal o provinciales) En cambio voluntariamente decidieron dar el portazo 29.000, tentados por la mayor demanda de empleo en el medio civil.
Hasta aquí las cifras. Lo grave es que los regimientos se van superpoblando de oficiales subalternos (subtenientes a capitanes) y de suboficiales, sin que ese aumento se vea correspondido por porcentajes mayores de soldados mejor pagos para poder retenerlos e instruirlos. De allí la sorpresa que ganó a los mandos, al escuchar hablar a la ministra de sus planes para el tiempo por venir, olvidando que hasta la munición para las prácticas de tiro requieren de fondos para adquirirlas.