Nueva York (Bloomberg, DPA, AFP, Reuters, ANSA, EFE) - Los resultados del rescate de víctimas no fueron alentadores: sólo unos pocos sobrevivientes --se hablaba de una decena a última hora de ayer-y menos de un centenar de cadáveres, entre lo que quedó de las Torres Gemelas y el Pentágono, tras el atentado terrorista. A causa de una orden expresa de las fuerzas de seguridad que operaron en los puntos de la tragedia de no publicar absolutamente nada sobre las tareas que allí se llevaban a cabo, el mundo no pudo corroborar si las víctimas se acercaron en número a los 10 mil, como se calculaba.
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Lo cierto es que encontrar heridos y víctimas fatales en medio y por debajo de los más de 100 metros de escombros a los que se redujeron las torres fue para los 2.000 socorristas norteamericanos involucrados en la tarea rescatar una aguja en un verdadero pajar.
Ayer, retroexcavadoras montados en 120 camiones de volquetes limpiaron sin descanso toneladas de estructuras edilicias que sostenían los 110 pisos del World Trade Center neoyorquino, pero no lograron despejar la zona ni encontrar más que un centenar de muertos y pocos sobrevivientes en distintos estados de salud. Además, en la zona el trabajo se complicó por el derrumbe parcial del edificio One Liberty Plaza y por las llamas de lo que quedaba de uno de los edificios caídos.
La tarea de remoción y rescate también se realizaba enérgicamente a orillas del Potomac, en el Pentágono, corazón del poderío militar del país: es que el avión que causó el incendio en el edificio abrió un boquete de 5 pisos de altura y 61 metros de ancho que dejó también unos cuantos metros de materiales, entre los cuales, según se especulaba ayer, no habría posibilidades de supervivencia.
El desesperado circuito de búsqueda y atención de las personas se realizó con regularidad motivado, sin duda, por los insistentes llamados al 911 (línea de socorro) de los que aún seguían con vida, en algún lugar del piso que alguna vez ocupó glorioso el complejo financiero.
Heridos
Mientras tanto, 530 hospitales locales y 158 centros sanitarios lidiaron con un número cada vez mayor de heridos, que en la tarde de ayer superaban los 1.700, según indicó el alcalde Rudolph Giuliani después de advertir que deseaba restablecer el funcionamiento de las escuelas a las que asisten 1,1 millón de estudiantes para el día de hoy.
El número definitivo de víctimas «no se sabrá hasta que se realicen las tareas de socorro y rescate durante los próximos tres o cuatro días», afirmó Giuliani.
El escenario en donde médicos, psicólogos, sobrevivientes, bomberos, policías y demás colaboradores se movieron ayer en un continuo sobresalto fue desolador:
La CAN señaló al medio día que unos 265 bomberos estaban muertos y que 85 policías habrían desaparecido.
Más tarde, luego de un asombroso rescate de 6 sobrevivientes que estaban en una pequeña cavidad que se había formado en el derrumbe, Giuliani advirtió que los policías desaparecidos en realidad ascendían a 259.
El Consulado de Japón informó que no había señales de unos 40 turistas japoneses que se encontraban en la zona en el momento del ataque.
Ingresaron al menos 94 personas en hospitales de la zona de Washington a causa de las heridas recibidas en el ataque al Pentágono. Se encontraron 80 cadáveres, se indicó que posiblemente hayan sido 800 los muertos sólo en ese punto y se adelantó que «no se espera hallar ningún sobreviviente más».
Devastado y ennegrecido por llamas, el Pentágono reabrió ayer sus puertas para que los miles de trabajadores que se desempeñan en el lugar reanuden sus tareas.
Giuliani dijo en entrevistas televisadas que sabía hasta de 41 muertos confirmados, pero que miles probablemente murieron en los ataques.
El presidente Fernando de la Rúa anunció oficialmente la desaparición de dos ciudadanos argentinos.
Avanzada la tarde, los socorristas cerraban los resultados de las últimas horas: 55 cadáveres y 4 sobrevivientes más.
Se derrumbó otro rascacielos de 54 pisos, el One Liberty Plaza.
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