7 de noviembre 2005 - 00:00

Avatares de la Cumbre

Diego Maradona logró superar las más de dos horas y mediade discurso de Hugo Chávez en el cierre de la contracumbredel estadio mundialista de Mar del Plata.
Diego Maradona logró superar las más de dos horas y media de discurso de Hugo Chávez en el cierre de la contracumbre del estadio mundialista de Mar del Plata.
Mar del Plata (enviado especial) - Mientras un pequeño grupo de activistas destruía unos 60 locales en la avenida Colón de Mar del Plata, el dinero para organizar el acto en el estadio mundial donde Hugo Chávez derrumbó los espíritus de los militantes con un discurso ecléctico de casi dos horas y media fue financiado por Cuba, que además se había hecho cargo de la seguridad del evento. Varias delegaciones manejaban el dato de la presencia de muchos « funcionarios» cubanos, algunos identificables con uniformes de gimnasia Adidas blancos, rojos y azules; reconocidos por ser los que habitualmente utilizan los equipos deportivos de la isla en los juegos olímpicos, panamericanos y eventos similares.

La diferencia es que en este caso los uniformados eran los encargados de organizar la distribución de lugares y la disposición de militantes en el campo de juego. Pero la duda era otra.

Había más delegados cubanos en el evento de Bonasso, pero haciendo circular documentos (cual émulos de la Policía Federal o la bonaerense) para verificar quiénes eran los que ingresaban en los palcos y quiénes no. Estas inquietudes eran discutidas abiertamente entre las mesas de los presidentes visitantes a la cumbre oficial, y circulaban de mesa en mesa la noche del viernes. «Es una cumbre demasiado ideologizada. Por eso fracasó», había reflexionado el viernes antes de la cena en el casino el mexicano Vicente Fox.

El menú fue bien kirchnerista, preparado para la ocasión por el chef Francis Mallman, el predilecto de Cristina Fernández de Kirchner, y que ya había organizado un evento similar cuando el español José Luis Rodríguez Zapatero visitó Buenos Aires hace unos meses. En este caso, la elección fue, obviamente, cordero patagónico y ojo de bife pampeano, que siguió a unas centollas fueguinas. Menú lejano a Mar del Plata y muy cercano a los múltiples patagónicos que pueblan el gabinete de Néstor Kirchner. El postre fue quizá lo más argentino: milhojas con dulce de leche.

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Un integrante de la comitiva del presidente mexicano que sí fue a la cena describió con más claridad la frase de su presidente: «No es normal que un anfitrión introduzca cuestiones internas y personales en una cumbre de este tipo, y que en lugar de disfrutar la presencia de tantos presidentes, lo viva como una compulsa personal. No es normal tampoco que cuestiones ideológicas olvidadas se introduzcan en debates como la integración económica y los acuerdos bilaterales. Y lo menos normal es que se suspendan reuniones entre presidentes porque alguno hace críticas», esto último por la decisión personal de Kirchner de suspender el encuentro con Fox programado para el viernes al mediodía, luego de haberse enterado de que el mexicano había criticado la posición del Mercosur ante el ALCA.


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La próxima cumbre será en Trinidad y Tobago dentro de tres o cuatro años, según lo que suceda en las negociaciones por el ALCA. Este es un pequeño estado centroamericano que recibirá de parte de los Estados Unidos unos 100 millones de dólares para la ocasión. Se lo considera un premio para la región que más apoya el libre comercio con EE.UU. Como contrapartida, se cree que van a pasar varias décadas hasta que la Argentina, Brasil o Uruguay vuelvan a organizar algún evento como el de Mar del Plata.

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