Además del caso de las pasteras, La Haya debe tratar esta semana, antes de entrar en
receso el 20 de diciembre, una acusación contra el gobierno chino por la posible existencia
de campos de concentración en su territorio. Se acusa a ese régimen incluso de
tráfico de órganos y de desapariciones de personas. Desde hace una semana, manifestantes
chinos protestan pacíficamente frente al Palacio de la Paz.
La Haya, Holanda (enviado especial) - Obviamente el conflicto de las pasteras de Fray Bentos no es el caso más importante que debe tratar por estos días la Corte de La Haya. En las próximas semanas el tribunal deberá resolver uno de los casos más complicados a nivel internacional: las acusaciones contra China por violaciones a los derechos humanos. Preparándose para este caso, hay desde hace meses una manifestación permanente frente al Palacio de la Paz, encabezada por militantes contrarios al gobierno del país oriental, al que se lo acusa de crímenes contra la humanidad incluyendo la formación de campos de concentración para la venta de órganos y la cremación de cuerpos. La protesta es original: todo el tiempo hay manifestantes que hacen ejercicios Zen y que imitan la lucha contra el régimen chino con la marcha de la paz de Mahatma Gandhi.
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Es una realidad desde hace años que América latinaes noticia en Europa más por cuestiones deportivas (de hecho la derrota de Boca mereció su buen espacio mediático) que políticas, salvo cuando éstas bordean lo curioso. Es el caso de Hugo Chávez en Venezuela y de Evo Morales en Bolivia, cuyas realidades son seguidas de cerca por la prensa europea. En el caso del primero, su victoria en las elecciones presidenciales de hace 15 días, merecieron largas coberturas, incluyendo algunos flashes con encuentros entre el venezolano con Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva. Para la visión europea, se trata de los dos «contenedores» de Chávez ante la región y el mundo. Una de las cuestiones que se discute además sobre el ex golpista, es su posible pedido de integrarse a la Internacional Socialista, una agrupación que reúne a los principales partidos socialdemócratas del mundo, incluyendo al PSOE español, el SPD alemán y el PSN de holanda (en su momento conocido en la Argentina por ser el principal opositor al padre de la princesa Máxima). Según se asegura dentro del Parlamento europeo de Bruselas, es muy posible que Chávez comience a gestionar su ingreso a este grupo, lo que generará largos debates sobre las verdaderas aptitudes democráticas del gobierno venezolano, una exigencia indispensable para sumarse a la Internacional. Un dato, el partido que representa a la Argentina en esta unión política mundial socialdemócrata es el radical.
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Diferente es la situación de Evo Morales y de Bolivia, cuyo conflicto mereció largos informes este fin de semana. Para los europeos, el presidente boliviano es incalificable, pero se lo considera más peligroso que Chávez, luego de la experiencia de la nacionalización de los hidrocarburos. Según los informes locales que pudieron verse, escucharse y leerse en los medios de comunicación, la situación boliviana estaría cerca de un «estallido revolucionario separatista», de acuerdo con la visión de la televisión holandesa de este fin de semana.
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Bastante crítica es la visión desde Europa sobre el Mercosur. Para la mayoría de los analistas de la Unión Europea, el conflicto entre la Argentina y Uruguay sobre las papeleras es sólo una consecuencia más de la crisis del bloque sudamericano.
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Es una realidad la buena imagen que la argentina Máxima Zorriguieta tiene entre los holandeses. La foto de la princesa aparece en muchas de las principales oficinas públicas, negocios y restaurantes. Merece además la atención habitual de los medios locales, y no sólo los que se dedican a coberturas más bien frívolas. Es un hecho además que Máxima prácticamente no habla de su país dentro de Holanda.
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