10 de enero 2001 - 00:00

Avión argentino ayer en Malvinas

Un día después de un homenaje británico en el cementerio de Darwin a los soldados muertos en las islas Malvinas, un piloto civil argentino acompañado de sus dos hijas llegó al aeropuerto isleño de Mount Pleasant ayer al mediodía. Martín Rappalini (49), junto a sus hijas María Elena (22) y María Paula (20), a bordo de un biturbohélice Piper Aerostar de 10 plazas, se convirtieron en los primeros argentinos en arribar a las islas por un medio aéreo privado. Por primera vez desde 1982 llega un avión argentino a Malvinas.
Sin embargo, y por consejo del palacio San Martín, que en principio no autorizó el vuelo, la partida se hizo desde la ciudad chilena de Punta Arenas, como forma de evitar tener que pedir permiso para bajar en las islas, en reconocimiento de una soberanía sobre las Malvinas que la Argentina no le reconoce a Gran Bretaña.

El Piper Aerostar detuvo su marcha en el aeropuerto militar de Mount Pleasant pocos minutos después de las 13. Fue el director de Aviación Civil de las islas, Gerald Cheek, quien confirmó el horario de arribo y que éste se produjo sin inconvenientes. Rappalini partió hace una semana del aeropuerto inter-nacional de Don Torcuato e hizo una escala técnica en Comodoro Rivadavia, antes de dar el salto hasta la ciudad chilena más austral, Punta Arenas. De allí -donde el tiempo era inestable, con el cielo cubierto y algunas precipitaciones-, y alrededor de las 10 de la mañana, partió ayer con destino a las Malvinas. Fueron tres horas de vuelo para cruzar los 1.000 kilómetros que separan el continente de Puerto Argentino, en la cara este de las islas.

El último avión argentino en tocar suelo malvinense fue un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea, que despegó de Puerto Argentino el 14 de junio de 1982, el mismo día de la rendición ante las tropas británicas de ocupación. Después de que la Argentina restableció las relaciones diplomáticas con el Reino Unido, también se autorizaron los vuelos regulares de aviones chilenos que en ocasiones llevaron a familiares argentinos de los caídos.

La última visita connotada fue la del ex canciller Guido Di Tella el año pasado, que provocó algunas controversias sobre la oportunidad de hacerla, particularmente de algunos consejeros kelpers algo ariscos en su relación con la Argentina.

Una particular visión del problema fue ofrecida ayer por el consejero isleño Mike Summers, que explicó que la autorización para viajar a las islas dada a Rappalini fue «por propósitos turísticos solamente y no por asuntos de negocios».

Según él, era indistinto de dónde viniera, aunque admitió: «El actual gobierno argentino tiene un acercamiento negativo a las islas y no reconoce a nuestra administración».

Dejá tu comentario

Te puede interesar