Puente aéreo para repatriaciones

Política

Dos Hércules arribaron anoche al país con un centenar de ciudadanos argentinos que estaban varados en Perú.

Sin la comodidad de un avión de línea comercial ayer arribaron al país en dos aviones Hércules de la Fuerza Aérea Argentina más de un centenar de ciudadanos argentinos que estaban varados en Perú. Las dos aeronaves partieron el domingo al mediodía en secuencia con una hora de separación, el comandante del Hércules matrícula TC-70, vicecomodoro Franco Paglione y su tripulación, mayor Murias, capitán Suárez De Maestri, capitán Silvia Brizuela, médica, suboficial principal Mangarella, suboficial auxiliar Bortoli y cabo primero Aimino, antecedió a la máquina TC-69 comandada por el vicecomodoro Marcelo Pulenta, jefe de Escuadrón Hércules.

Se trata de la primera tarea de ayuda humanitaria que es una operación de guerra biológica. Sin rodeos las dos tripulaciones enfrentaron el enemigo, un agente viral liberado por la naturaleza (según se dice hasta ahora) en una situación de incertidumbre global sobre cómo exterminarlo. El pasaje se acomodó en los asientos típicos de este transporte de combate –espalda contra espalda- configurado para operaciones de lanzamiento de paracaidistas. Antes de su embarque en la base del Grupo Aéreo N°8 de la Fuerza Aérea de Perú con asiento en El Callao, los médicos de la tripulación revisaron la temperatura a cada uno de los pasajeros y constataron si tenían síntomas de contagio. A su arribo en El Palomar los pasajeros pasaron los controles de los médicos de la Fuerza Aérea y de Sanidad de Fronteras para luego cumplir con la cuarentena obligatoria.

Las imágenes de la partida de los aviones desde El Palomar a Perú el sábado último reflejaron que aún no se ha tomado conciencia de la letalidad del agente viral, un caso descripto en la guerra QBN (Química, Biológica y Nuclear). La doctrina básica determina el resguardo de la conducción castrense, obvio son quienes planifican y dirigen y comandan el instrumento militar en las operaciones de combate a agentes biológicos como el caso del Covid-19. Al pie del avión y para despedir a los tripulantes quizá con el propósito del “apoyo moral” estuvieron; el ministro de Defensa, los tres jefes de las fuerzas, el titular del Estado Mayor Conjunto, el Comandante Operacional del Estado Mayor Conjunto además de otros funcionarios y asesores, todos a tiro de contagio. No hay riesgo calculado en ello. Es inconsciencia con sus subordinados y peor ejemplo a la sociedad. Quizá el único justificable por escenario hubiera sido el titular de la fuerza, brigadier Xavier Isaac.

Los preparativos para poner a punto y alistar los aviones comenzaron a gestarse a instancias de la cancillería dentro del plan para repatriar connacionales en vuelos complementarios a los de Aerolíneas Argentinas. El vínculo bilateral entre aviadores peruanos y argentinos hizo su parte. Los contactos militar-militar de años fraguaron en aquella ayuda histórica que prestaron los pilotos peruanos que trasladaron 10 aviones de caza Mirage 5P para ampliar la capacidad de combate de los pilotos criollos durante la guerra de Malvinas.

Los aparatos se equiparon en tiempo récord, también se dotó de trajes de protección para preservar del contacto y riesgo de contagio a los tripulantes de los aviones. Hubo corcoveos menores, uno conocido, el suboficial principal, Jorge Giménez quien por su antigüedad en el escuadrón Hércules se emparenta con la autoridad de los jefes. Se cuenta que planchó vuelos porque no se autorizó el traslado de su vehículo particular a Córdoba. Los dos Hércules están actualizados en aviónica y en sistemas de comunicación se modernizaron en base a un contrato que data de 2014 firmado con la empresa estadounidense L 3 del que participó la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA).

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