21 de abril 2008 - 00:00

Bajo el signo de Acuario y Piscis

Para teorías conspirativas y síndromes de persecución no hay como el matrimonio gobernante. Se sienten tan atacados que, ahora, en pleno enfrentamiento con el monopolio «Clarín», hasta creen ver alusiones críticas... en el horóscopo. Cristina es de Acuario, Néstor de Piscis. Nunca creyeron en brujas o quirománticos aunque, en ese delirium persecutorii, desde hace unas semanas devoran, con angustia, los consejos para sus respectivos signos. Claro, no los que pueda arriesgar cualquier mal discípulo de Horangel, sino sólo los que publica la revista «Viva» del monopolio. Es más: dicen que es tal su inquietud que hasta suelen empezar la lectura del diario del domingo por allí. Y «Clarín», con su habitual perversión, es probable que en este caso les dé buenos argumentos. El «relato» y el «discurso» de lo sibilino, de la esotérico, son inatacables. Los arcanos son inmunes a los piquetes de D'Elía.

Ayer, en «Viva», aconsejaban a los del signo de Cristina: «Trate de destrabar temas económicos y priorice el bienestar en sus relaciones laborales. Si tiene la costumbre de poner en claro los intereses que lo mueven, no deje pasar la oportunidad de ganar adeptos. Escuche lo que le piden».

  • Más atrevidos

  • Con los piscianos, el signo de Néstor, las sugerencias eran más atrevidas todavía: «Elecciones. Es el mejor candidato para ocupar cargos que quedaron vacantes. No es difícil para usted ocupar el centro de la escena; es un momento especial para dar un salto cualitativo en sus ambiciones. A los ojos de los demás puede ser el más indicado. Lo mueve una gran necesidad de establecer contactos, pero cuídese de las malas influencias y póngase en el lugar de su pareja».

    Pero ella y él deberían tranquilizarse. En todo caso, es una chicana del monopolio. No una profecía como la de las brujas de Macbeth, cuando le profetizaron a él que «ningún hombre nacido de mujer» podría vencerlo, y que su poder continuaría intacto mientras el gran bosque de Birnam no se moviera. El bosque, no los campos.

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