8 de marzo 2007 - 00:00

Barrionuevo en una caravana

Luis Barrionuevo
Luis Barrionuevo
Catamarca (enviado especial) - Desde Valle Viejo hasta la avenida República, en el centro de la ciudad, Luis Barrionuevo recorrerá hoy a bordo de una camioneta más de 20 kilómetros en lo que será la caravana de cierre de su tercera campaña electoral -sin contar la interna de 2001 en que derrotó a Ramón Saadi- en Catamarca.

El Frente Cívico y Social (FCyS), liderado por el actual gobernador, Eduardo Brizuela del Moral, usará la misma metodología, pero la clausura será mañana: en Catamarca, para las elecciones provinciales, rige una veda de sólo 24 horas, a diferencia de las 48 que se imponen a nivel nacional.

Sin el envión de 2003, cuando no pudo competir, a pesar de que se proyectaba como «seguro» gobernador -o justamente por eso- (al punto que Oscar Castillo eligió el más seguro cargo de senador nacional y le abrió la puerta a Brizuela del Moral), esta vez Barrionuevo parece correr desde atrás.

Los topetazos que en varios terrenos -desde el viejo incidente de mala recepción a Cristina Fernández hasta la más reciente crisis de la CGT- tuvo con Néstor Kirchner lo recluyeron al gremialista en el incómodo rol de, si no candidato anti-K, al menos « candidato no deseado» por el Presidente.

  • Bastión

    En esa antípoda, Barrionuevo retiene un bastión que considera de peso: es, todavía, el jefe del PJ de Catamarca, sector que, por vueltas de la historia, logró contener a los Saadi e, incluso, a Pastoriza, quien fue el candidato estrella del kirchnerismo en 2005.

    Desde ese lugar mantiene alguna pompa. De hecho, en la caravana de cierre de hoy, la música funcional será la «Marcha peronista». Quizá no sea el 45, pero, como en muchas provincias, en Catamarca se preserva el duelo entre radicales y peronistas. Ese claroscuro es, justamente, lo que Kirchner quiere torcer con su zizagueo concertador.

    Además del grueso del peronismo -con excepción del bloque que ordena «Bombón» Mercado-, Barrionuevo se atribuye otro aliado: la Iglesia.

    En su momento quiso que un ministro de ésta sea su candidato a vice, pero tuvo que contentarse, luego, con que lo escolte Francisco Sotomayor, un laico que respondería a la curia local.

    La ilusión era, claro, replicar el caso misionero, ejemplo que cita todo el tiempo el barrionuevismo cuando le mencionan los pronósticos hiperoptimistas del Frente Cívico. «También con Rovira, el gobierno creía que ganaba», martillan para generar incertidumbre.

    Pero el elemento más ácido es el rol de Kirchner y un supuesto pacto de no intervención. A favor de esa teoría, Barrionuevo dice que logró que el Presidente no «baje» a Catamarca como pretendía Brizuela.

    Sin embargo, no pudo impedir que, una semana atrás, el gobernador se pasee por la Casa Rosada y que una postal suya con el Presidente ilustre las tapas de los diarios locales.
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