19 de abril 2007 - 00:00

Bergoglio hoy más jefe político que religioso

Jorge Bergoglio no envidia a Néstor Kirchner. Más bien, lo plagia. Ha armado la Iglesia, sobre todo la bonaerense, a su imagen y semejanza. Sólo le falta completar un agujero, algo que, se piensa, habrá de lograrlo cuando el gobierno habilite la designación del nuevo vicario castrense. Se cruzan liderazgos, entonces, laicos y religiosos. Ayer, continuando su protagonismo, aglutinó de espaldas a la Casa Rosada a una ristra de opositores con la excusa de una misa. Jarra y blanco: leche, dirían en la calle. Por si no alcanza este juego, los obispos del Sur emitieron un comunicado contundente: el gobierno es "autista y soberbio". Se supone que, de este modo, la Iglesia Católica logrará que Bergoglio -quien no estará para el 25 de Mayo, pero igual prepara una homilía crítica para otro día- pueda convencer a Kirchner de que, alguna vez, lo reciba.

Mauricio Macri, Gabriela Michetti, Jorge Enríquez, JorgeTelerman y el cardenal Jorge Bergoglio, ayer en Plazade Mayo.
Mauricio Macri, Gabriela Michetti, Jorge Enríquez, Jorge Telerman y el cardenal Jorge Bergoglio, ayer en Plaza de Mayo.
En un escenario montado de espaldas a la Casa Rosada, el cardenal Jorge Bergoglio dio ayer señal de largada a la campaña antikirchnerista en la Capital Federal. Rodeado por Jorge Telerman, Enrique Olivera y Mauricio Macri, el jefe del Episcopado fue el centro de un acto cívico-político en la Plaza de Mayo al que no asistió el candidato oficialista Daniel Filmus (socio político del expulsado Aníbal Ibarra), quien optó, en plena campaña electoral, por escapar a Australia, país donde los anglicanos casi empatan en número a los católicos. La presencia de su postulante a vice, el banquero cooperativista Carlos Heller, no alcanzó para disimular la pelea entre el purpurado y Néstor Kirchner.

Cardenal, le traigo los saludos de Daniel Filmus, quien no pudo venir porque viajó a Australia», le susurró Heller en el oído a Bergoglio. Sin emitir comentario al respecto, el arzobispo de Buenos Aires replicó: «De usted me hablaba mucho Quarracino». El banquero, rápido de reflejos, se despidió: «Ojalá podamos hablar nosotros también».

Claro, Heller parecía ignorar que el Episcopado ya había solicitado audiencias con representantes del gobierno como Alberto Balestrini y Daniel Scioli, en sus condiciones de presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado. Estos responden oficialmente que lo que correspondería es pedir una entrevista al presidente de la Nación, pero que por orden de Kirchner nunca fue concedida.

Falto de timming electoral o atemorizado por las filosas y crípticas homilías de Bergoglio, Filmus emprendió viaje a Australia -dicen sus voceros oficiales que en representación de Kirchner- para acompañar a Julio De Vido en el estreno de un reactor nuclear criollo. Lo reemplazó Alberto Sileoni, ex ministro de Educación porteño, quien se ubicó en la primera fila de la Catedral Metropolitana cerca del dúo PRO Macri-Gabriela Michetti -fueron los que más y mejor rezaron-. Junto a Telerman se ubicó Santiago de Estrada, presidente de la Legislatura porteña, el diputado macrista Jorge Vanossi, el legislador Jorge Enríquez y Heller. No hubo funcionarios de primera línea del gobierno, ni siquiera asistió Guillermo Oliveri, secretario de Culto de la Nación. El distanciamiento entre Kirchner y Bergoglio es evidente. El cardenal está redactando la homilía que pronunciará el lunes en Pilar durante la apertura de la 93ª Asamblea Plenaria del Episcopado con duros reproches a la Casa Rosada por su falta de diálogo con la Iglesia Católica. Pero también Filmus figura en la lista de indeseables del purpurados, ya que el ex ministro de Educación se opuso en octubre del año pasado a incluir el la nueva Ley Federal de Educación recomendaciones del Episcopado, como la de contemplar la «dimensión espiritual» de las personas.

Bergoglio se mostró como el único referente político y moral capaz de reunir a todos los candidatos opositores. No sólo eso, incluso logró arrodillarlos para rezar, con la sola excepción de Telerman, quien, para resaltar entre la multitud que colmó la Catedral -o por respeto a su origen hebreo-, permaneció de pie durante toda la misa. Bajo el lema «Educar, un compromiso compartido», la homilía del jefe del Episcopado se dedicó a destacar la solidaridad de los más jóvenes, a quienes referenció como la esperanza del futuro. «Jesús dijo que la gente tiene hambre.

Entonces la voz se empezó a correr y un chico dijo: 'Yo acá tengo cinco panes y dos pescados'. El chico es esencialmente solidario y -a la hora de educar- hay que dejarse sorprender por la ocurrencia de los chicos», exhortó Bergoglio frente a decenas de banderas con los colores de la Argentina y del Vaticano.

Las actividades habían comenzado temprano, a las 8 de la mañana. «Acá estoy; a ver si somos un poco menos pecadores», le dijo Macri, el primero en llegar al templo, a este diario.

  • Desinversión

    Después, el candidato del PRO aprovechó para hacer campaña: «Pagamos años de no invertir y de improvisación y por eso se nos inunda la Ciudad. Pero con cuatro años de trabajo serio lo vamos a solucionar. Hay que terminar con el clientelismo», reclamó Macri. Más tarde, Telerman pidió que los distintos credos se complementen y promuevan la diversidad como valor clave para el sistema educativo. El jefe de Gobierno porteño se preocupó durante la misa de Bergoglio por mostrase como el símbolo de la tolerancia política y, rápido de reflejos, fue el primero en acercarse a estrechar la mano de sus contrincantes. Macri y Heller se ignoraron.

    Después de la misa, los candidatos salieron a la Plaza de Mayo bajo un sol estaba radiante que sorprendió a todos tras la torrencial lluvia del martes. Chicas de colegios privados en jumper se abalanzaban detrás de Macri. Telerman, menos popular entre las teenagers, se acercaba a saludar a los alumnos porteños que desbordaron la Catedral. «Se ve que -con este clima- tiene un diálogo fluido con Dios», fue la frase del jefe de Gobierno porteño que arrancó una sonrisa a Bergoglio, mentor de su alianza con el ARI de Elisa Carrió.

    En su primer acto político, Bergoglio realizó una evidente demostración de fuerza y recurrió al recuerdo de la tragedia de Cromañón para pegarle por elevación a Aníbal Ibarra, candidato a legislador porteño en la lista kirchnerista.
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