2 de abril 2007 - 00:00

Bergoglio más duro con Kirchner y le reprocha el culto al odio

Jorge Bergoglio eligió una semana cargada de sentido para disparar sus dardos contra Néstor Kirchner. La misa del Domingo de Ramos le sirvió de excusa al cardenal para recurrir otra vez a críticas elípticas y simbólicas contra la «cultura del odio», en tácita referencia al gobierno nacional. Esto se produjo justo en momentos en que la Casa Rosada presiona sobre el Tribunal de Casación. Se trata, además, de otro capítulo de la pelea Kirchner-Bergoglio, potenciada ahora porque el Presidente volvió a desairar al Episcopado con su anunciada ausencia durante el próximo tedeum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana. El dato novedoso es que esta nueva escalada entre la Iglesia y el gobierno nacional se produce en medio del agitado año electoral, con una Iglesia Católica que ya demostró en Misiones y en Santa Cruz el poder que tiene sobre la opinión pública.

Cardenal Jorge Bergoglio
Cardenal Jorge Bergoglio
Jorge Bergoglio respondió ayer al último desplante de Néstor Kirchner, quien no asistirá al tradicional tedeum del 25 de Mayo en la Catedral metropolitana, al advertir sobre «tantas desuniones, tanta gente abandonada o sola como un perro, tantos chicos que no tienen zapatillas o comen mal».

Durante la misa de Ramos oficiada en la iglesia de San Ildefonso, en el porteño barrio de Palermo, el jefe del Episcopado pronunció un duro discurso cargado de mensajes encriptados dirigidos a Kirchner, con quien ya mantiene un abierto enfrentamiento. «La gente está cansada de tanta guerra, de tantas peleas y de tanto odio a rolete», disparó Bergoglio sin mencionar expresamente al gobierno nacional, cuyos principales referentes legislativos como Daniel Scioli y Alberto Balestrini rechazan concederle una audiencia por temor a represalias desde la Casa Rosada.

«El Presidente ya está haciendo una caricatura de sí mismo. No sorprende que para la misa de Bergoglio del 25 de Mayo vuelva a ausentarse. ¿Para qué va a ir? ¿Para escuchar más críticas del cardenal?», se preguntaban ayer retóricamente ante este diario fuentes de la Conferencia Episcopal Argentina.

El rechazo del gobierno a la ronda de diálogo iniciada por la Comisión de Justicia y Paz del laico Eduardo Serantes -con el apoyo de monseñor Jorge Casaretto-con sindicalistas y empresarios, la insistencia de Ginés González García en despenalizar el aborto y la reciente ratificación del Protocolo de la CEDAW -Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas-(que según la Iglesia Católica fomenta prácticas abortivas) son sólo algunos de los frentes de conflicto abiertos con el Episcopado.

  • Heridas abiertas

  • En la Casa Rosada todavía no cicatrizan las heridas sufridas por la derrota del gobernador kirchnerista de Misiones, Carlos Rovira, ante el obispo emérito de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, quien frustró la ambición de reelección indefinida de los mandatarios provinciales oficialistas como Felipe Solá (Buenos Aires) y Eduardo Fellner (Jujuy). Sin embargo, el gobierno volvió a enfrentase con la Iglesia Católica a través del obispo de Santa Cruz, Juan Carlos Romanín, quien, con el aval de Bergoglio, lideró una protesta de docentes patagónicos y puso en riesgo el viaje de Kirchner a Tierra del Fuego para conmemorar hoy un nuevo aniversariode la Guerra de Malvinas.

    Ayer, Bergoglio reclamó una mayor actitud de servicio y exhortó a no creerse «los mejores», al presidir la misa del Domingo de Ramos. El primado de la Argentina insistió en que «hay que mirar a los demás, servir a los demás y no creerse poderosos o que somos los mejores», y recordó que «sólo aquellos que aman se abajan a quienes más necesitan, sólo quienes se dejan perdonar por Jesús pueden perdonar».

    Bergoglio también destacó que «para algunos la Semana Santa es para el turismo, para otros para hacer negocios, o bien para el descanso» y consideró que «todos somos libres de pensar la postura frente a esta semana», pero sugirió «dejarse acariciar un minuto en estos días por el amor de Dios».

    Para completar el abanico de críticas episcopales, la Comisión de Familiares de los caídos en la guerra realizará hoy a las 18 una misa en la Catedral metropolitana para homenajear a los muertos en el conflicto, que será presidida por Bergoglio. El miércoles, el cardenal participará, además, del Vía Crucis organizado por el Arzobispado de Buenos Aires -y presidido por Eduardo Horacio García, vicario episcopal para la pastoral porteña-, que saldrá a las 20.30 de la Plaza de los dos Congresos, avanzará por la Avenida de Mayo y culminará alrededor de las 22 en Plaza de Mayo, a metros del despacho de Kirchner.

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