Rafael Bielsa vaticinó una mutación política de los partidos tradicionales de nuestro país, en una geografía que sólo dejará espacio para dos grandes fuerzas de centroderecha y centroizquierda.
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El canciller-candidato a diputado por el Frente para la Victoria (FpV) Capital, trazó ayer esta línea que divide el escenario que distanció al presidente Néstor Kirchner de su antecesor, Eduardo Duhalde, y encontró al responsable de esta división entre «vieja» y «nueva» política: el Frente para la Victoria oficial, que nació en el seno del justicialismo. «Los partidos están mezclados, las lealtades partidarias mutan y cambian, y estamos viviendo un proceso de renovación del sistema político donde el país va a quedar repartido más o menos en un centroderecha y un centroizquierda», analizó el canciller, definiendo el proceso político actual como una divisoria de aguas entre «un centroizquierda que mira más a lo social, y un centroderecha entendido como una mirada a lo tradicional».
El candidato porteño calificó el escenario político futuro: «Será inevitable que vaya quedando atrás un modo de construcción como el que exteriorizaba el ex presidente Duhalde, un modo de construcción más vinculado con la permanenciaen el poder, con la políticacomo profesión».
El divorcio político con el duhaldismo y la decisión de presentar el FpV en territorio bonaerense, dejaron una frase: «El presidente Kirchner hizo una lectura y el enfrentamiento a lo mejor era inexorable».
El actual canciller tachó a quienes resultan electos y retoman su función ejecutiva: «Son operaciones políticas. Cuando a usted lo vota la gente, usted firma un contrato.Ahora, ese contrato no es un contrato sobre el papel, pero hay un contrato moral implícito, que se debe respetar».
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