Londres (EFE, ANSA) - La polémica por la suerte que correrá el multimillonario saudita Osama bin Laden volvió a enfrentar ayer al gobierno británico y a la Casa Blanca, luego de que Gran Bretaña le recordó a los Estados Unidos que en la hipótesis de que sus tropas capturen al líder terrorista, sólo lo extraditará a Washington si el gobierno de George W. Bush garantiza que no le será aplicada la pena de muerte.
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La captura de Bin Laden por parte de los británicos «sería un problema», reconoció Paul Wolfowitz ante la advertencia británica. El aviso del gobierno de Tony Blair fue dado por su ministro de Defensa británico, Geoff Hoon, abriendo una segunda grieta en poco tiempo en el sólido frente que formaron Washington y Londres para emprender la ofensiva antiterrorista. Hace dos semanas, los militares británicos presionaron a Blair porque tenían diferencias estratégicas con los estadounidenses en el campo de batalla, lo que llevó al propio Hoon a advertir que podría ordenar el retiro de sus tropas.
«En principio, no veo ninguna razón para que la extradición no se produzca. Lo que quiero decir es que se nos tendrían que dar ciertas garantías sobre la pena que se le podría imponer» al terrorista saudita, explicó Hoon a la cadena BBC.
Según el titular de Defensa, el Reino Unido, como firmante de la Convención Europea de Derechos Humanos, no entrega sospechosos criminales a otros Estados si pueden ser ejecutados. «Yo creo que es muy importante respetar la legislación internacional referida en estas circunstancias», insistió Hoon, quien reconoció que los Estados Unidos es «claramente» el lugar adecuado para que Bin Laden responda ante la Justicia.
Por otro lado, Hoon reiteró la disposición de su gobierno a que tropas británicas participen en una misión de paz de Afganistán e incluso la encabecen, de acuerdo a una sugerencia dada por el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell.
La persecución de Bin Laden y su entorno de Al-Qaeda es último y gran objetivo en la fase final de la operación Libertad Duradera.
Sobre el paradero de Bin Laden y del mullah Omar, las versiones coinciden en que permanecen en territorio afgano, pero las fuentes más confiables nunca demuestran una plena seguridad. «El mullah Omar se encuentra en la región de Kandahar y Osama bin Laden está aún en Afganistán, aunque no puedo estar absolutamente seguro», matizó el vicepresidente estadounidense Dick Cheney.
En tanto, un vocero de la Alianza del Norte, Mohammed Amin, informó que el empresario terrorista se puso al mando de mil hombres, incluyendo a funcionarios talibanes, en los bosques de Spin Ghar, cerca de las grutas de Tora Bora que están siendo persistentemente bombardeadas por los EE.UU. y asediadas por la milicia triunfante en Afganistán.
Otra versión dio la agencia chechena Kavkaz, que por el contrario aseguró que Bin Laden «está en un lugar seguro», y su segundo, Ayman al Zawahiri, también vive, aunque el diario egipcio «Al Ahram» publicó el viernes la necrológica de su mujer y sus hijos por un bombardeo estadounidense, sin mencionar la suerte del cirujano.
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