Blooper de Aníbal Fernández
El ministro del Interior ha metido al gobierno en un problema serio al denunciar a un juez que investiga presuntas coimas por querer proteger a un testigo en peligro. Aníbal Fernández atacó a Javier López Biscayart, que pesquisa el affaire Skanska, ante el Consejo de la Magistratura, órgano del cual ignora quién lo preside. Le dirigió la denuncia al presidente de la Corte y no a su verdadero titular. Un error que sumerge otra vez a este Fernández en el blooper.
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Algo confundido el ministro Aníbal Fernández envió la denuncia
contra el juez del caso Skanska, Javier López Biscayart
al presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti,
creyendo que también era presidente del Consejo de la
Magistratura. La ira no es buena consejera.
¿Podía existir tanto misterio? La verdad -que no es triste sino que no tiene remedio- era que Aníbal Fernández se había equivocado.
El ministro del Interior que está encargado, además de muchas otras cosas, de los asuntos institucionales envió la denuncia contra el juez López Biscayart a Ricardo Lorenzetti.
No sólo erró de destinatario, en todo caso perdonable, sino de función: ungió a Lorenzetti con el título de «Presidente del Consejo de la Magistratura».
Fernández debió haber quedadotan ligado a los 90 que olvidó que desde noviembre del año pasado y por mérito de la senadora Cristina de Kirchner la presidencia de ese cuerpo colegiado no le pertenece más a la Corte Suprema. El último que usó dos sayos en la misma cabeza fue Enrique Petracchi. Aunque los jueces añoran la época donde Julio Nazareno imponía el mandato del supremo tribunal por encima del capricho de los políticos.
El equívoco de Fernández tiene también otras lecturas no muy agradables. Alguien debería recordarle al ministro que el actual titular de la Magistratura es el abogado Pablo Mosca. El letrado ganó ese lugar por una maniobra, lícita por supuesto, del quinteto oficialista que se impuso sobre la pretensión del juez Luis María Cabral de conducir ese cuerpo colegiado recién renovado.
Quizás lo de Fernández tengaque ver con la siempre vigente intención de los alfiles peronistas Carlos Kunkel y Nicolás Fernández de avasallar la figura de Mosca como director de esa orquesta.
En concreto: la denuncia llegó a la Magistratura y los consejeros kirchneristas respiraron aliviado. El «caso Biscayart» será analizado en la comisión de acusación y disciplina. En esa mesa se verá si la resolución del juez de mudar al detenido Adrián López de una cárcel a una comisaría y decretar inconstitucional dos decretos ministeriales merece una condena leve o la destitución.
En la nota 2473/07, el ministro Fernández describe las circunstancias fácticas y normativas que hacen que su enojo con López Biscayart no tengan motivos infundados:
Le recuerda -en este caso a Lorenzetti- que existe un fallo de la Corte Suprema, motorizado por Horacio Verbitsky, que instruyó al Estado sobre el tratamiento de reclusos.
«Mal podría un magistrado apartarse del precedente sentado por la Corte Suprema disponiendo que el alojamiento de un detenido en locaciones que, como se viera, no revisten las condiciones edilicias y de salubridad mínimas necesarias», puntualiza el ministro en su denuncia.
Para aventar sospechas de presiones, Fernández le recuerda al juez, que la decisión de impedir el alojamiento de presos en comisarías «son instrucciones internas que el suscripto imparte como conductor político del esfuerzo nacional de policía».




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