18 de enero 2007 - 00:00

Blumberg habla ahora de pacto no electoral

Embestido por Roberto Lavagna y la UCR, horas después del reproche que le restregó Elisa Carrió, Juan Carlos Blumberg decidió dar otro molde a su llamado político: no se refiere a un frente electoral sino a «un pacto» para «discutir políticas de Estado».

Todo se explica. A la negativa del ARI, ayer se sumó la subestimación pública -este diario relató lo que decía en privado-del ex ministro, una gambeta de Jorge Telerman y una queja del radicalismo lavagnista que no había sido incluido en la lista.

Adolfo Stubrin, del ala Lavagna de la UCR, cuestionó la convocatoria con el argumento de que está armado «en torno a Macri». Dado a suponer conspiraciones, el santafesino dijo lo que sospecha el ex ministro de Economía: que detrás de Blumberg está el presidente de Boca.

Blumberg optó, entonces, por remoldear su convocatoria: no sólo volvió a martillar que no se trata de un armado contra Néstor Kirchner sino que, además, planteó que no se trata de un bloque electoral sino de una mesa para debatir «los problemas de la gente».

Con ese tono, el padre de Axel continuó ayer su ronda de charlas al recibir a Ramón Puerta por más de una hora. El misionero fue nominado por los disidentes del Peronismo de Pie (PdP), que se reunió a fin de año pasado en Los Dos Chinos, para gestar un núcleo anti-K. Es, justamente, lo que pretende evitar el ingeniero para no quedar estigmatizado como opositor. Sin embargo, aunque cambió el ropaje, Blumberg no recibió ninguna señal del gobierno respecto a su invitación para que el kirchnerismo también ocupe una butaca en la mesa. Sin embargo, en privado el ingeniero se confiesa: «Yo supongo que no van a venir», dice. El nexo es Dante Dovena, diputado hiperkirchnerista, que a pedido del Presidente se paró al lado de Blumberg cuando estalló la crisis por el secuestro y asesinato de Axel.

En paralelo, no sólo insiste con esa propuesta de sumar a delegados K, que incomoda a críticos como Macri o Puerta, sino que además repite su convocatoria incluso a aquellos dirigentes, como Carrió, que rechazaron con crudeza y saña su llamado.

Mientras prepara la marcha de mañana en Mar del Plata, el ingeniero continúa marcando cruces en su agenda. El sábado se verá con el neuquino Jorge Sobisch en la costa, el martes recibirá a Patricia Bullrich, y además planea invitar a Margarita Stolbizer.

En tanto, a principios de la semana próxima intentará contactarse con Lavagna para pactar un encuentro. ¿Lo atenderá el ex ministro que ayer desmereció agriamente la convocatoria del ingeniero? Metódico, Blumberg asegura que llamará a Lavagna.

Su objetivo es que en «10 o 15 días» pueda concretar la primera cumbre para empezar a perfilar el temario que, a su entender, se debería discutir durante la campaña electoral.

Confía que esa mesa será respetada por los demás candidatos, incluso los del gobierno.

Con algo de ingenuidad, Blumberg se resistetodavía a admitir el porqué del desplante de Lavagna quien, en privado, avisó que sólo aceptará sentarse con el ingeniero si es él quien fija el momento, el lugar y queda, además, como el protagonista de la tenida.

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