22 de diciembre 2006 - 00:00

Bonasso terminó el año defraudado

Miguel Bonasso no pudo despedir el año en el Congreso como lo esperaba. Terminó, en realidad, en medio de una crisis con el kirchnerismo que se negó hasta el final a aprobarle un proyecto que regula la tala de bosques y declara la emergencia forestal en el país.

El proyecto no fue sancionado a pesar de contar con una preferencia para su votación y estar aprobado en general desde la semana anterior. El oficialismo ni siquiera disimuló el freno a la propuesta: «Falta debatirlo», argumentó Agustín Rossi ante la furia de Bonasso que ya había lanzado críticas al propio bloque oficialista la semana pasadacuando la Cámara se quedósin quórum a la hora de sancionar en particular su proyecto.

Hasta allí la historia formal, en la que participaron desde el ARI protestando por la demora, hasta la asociación Greenpeace: «Mientras los diputados no logran dar media sanción a la ley con excusas infantiles, la provincia de Salta ha autorizado el desmonte de 20 mil hectáreas de bosques, una superficie que representa tres cuartas partes de la de Ciudad de Buenos Aires», decía Juan Carlos Villalonga, director político de esa organización.

Y es que los problemas de Bonasso con su proyecto contra la tala indiscriminada de bosques comienzan precisamente allí: ningún gobernador o legislador de provincias con explotación forestal apoya la medida. Misiones, Salta y Formosa no quisieron escuchar razones.

  • Negocio madre

  • Mucho menos el Consejo Federal de Medio Ambiente, donde están representandos todos los gobernadores, que hoy miran con un ojo el conflicto por las papeleras en Gualeguaychú y con el otro el negocio forestal -madre del negocio de producción de celulosa- en sus provincias. En el recinto de Diputados nadie quiso oír hablar el miércoles pasado de restricciones a la producción de madera, justo cuando el gobierno argentino aceptó la instalación de la planta de ENCE en las cercanías de la ciudad de Colonia, con la promesa de los españoles de comprar materia prima en la Argentina. Algo que Botnia también hará -no por intentar complacer al país sino porque la producción de eucaliptus de Uruguay no le alcanzará para abastecer su planta de Fray Bentos- y para lo que incluso algunos entrerrianos ya se están preparando.

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