El actor Luis Brandoni se convertirá en el candidato a senador nacional por la UCR de Buenos Aires en las elecciones del 23 de octubre en reemplazo de Margarita Stolbizer -hasta ayer postulante a ese cargo- que, con el movimiento, encabezaría la lista de diputados nacionales.
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La jugada, estratégica y desesperada, la enhebró Raúl Alfonsín en un último intento por inyectarle al radicalismo bonaerense el oxígeno electoral, algo que Stolbizer -desde que fue promovida al tope de la boleta- nunca consiguió. Su postulación jamás sembró expectativas.
Y ocurrió lo que se olfateaba inevitable: luego de tambalear durante varias semanas, Stolbizer se derrumbó -como este diario lo anticipó- y liberó el camino para proclamar a Brandoni que, en teoría, mejorará las chances de la UCR. O, mejor dicho, otorgará alguna.
La maniobra que urdió Alfonsín mira, puntualmente, hacia el conurbano donde las proyecciones son drásticas. Aún golpeada, la UCR retiene un jugoso caudal de votos en el interior. En cambio, en el Gran Buenos Aires sus votantes se fugaron masivamente a Ricardo López Murphy y Elisa Carrió.
Encima, Cristina Fernández transita las aguas del progresismo con lo cual el radicalismo quedó sin brújula y a la deriva en el espinel ideológico. Con la UCR en el desierto, Alfonsín detectó que Brandoni era el dirigente radical que lograba la mejor ecuación entre nivel de conocimiento, imagen positiva e intención de voto.
Tras un largo ablande, el lunes a la noche el ex presidente le arrancó el sí al actor que puso una sola condición: contar con el apoyo de toda la UCR para no tener que someterse a una interna partidaria, no sólo desgastante sino casi cómica. Anoche, eufóricos, los radicales evaluaban cómo impactaría (hacia adentro y hacia afuera de la UCR) la postulación de Brandoni y tejían el resto del esqueleto electoral.
• Sin un candidato fuerte y con el partido dividido, producto de la escisión del Grupo Olavarría, la UCR estaba ante el riesgo de perder ante López Murphy, lo que, con dramatismo, los radicales planteaban que podría significar la desaparición del partido.
• Ese horizonte temible se modifica, sostienen, con la postulación de Brandoni, que tendría repercusión hacia adentro del partido ( especulan que muchos «olavarrías» que renegaban de Stolbizer volverán al redil) y hacia afuera, limando la posibilidad de López Murphy que, si queda relegado al tercer lugar, vería diluirse su figura como polo opositor.
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