El jefe del Ejército aprovechó el acto recordatorio del 150° aniversario de la batalla de Caseros para descalificar rumores y versiones sobre alzamientos militares. El teniente general Ricardo Brinzoni, en diálogo con este diario, se refirió a « gente nostálgica e interesada en sembrar desencuentros y que por espurios intereses políticos y sectoriales trata de intimidar a otros sectores para sacar ventaja».
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Una conmemoración que, organizada todos los años por la Asociación Urquicista, tuvo un particular relieve al recordarse el sesquicentenario de la mayor batalla librada en suelo argentino y que enfrentó a dos federales: el entrerriano Justo José de Urquiza y el bonaerense Juan Manuel de Rosas, en 1852. Brinzoni pareció elegir el festejo para reiterar: «El Ejército y las otras fuerzas armadas son absolutamente respetuosos de los poderes y del estado de derecho». En la ceremonia castrense, que no contó con la presencia de ninguna autoridad política ni del gobierno, Brinzoni le salió así al cruce a la acusación de Elisa Carrió sobre supuestas reuniones para discutir un golpe cívico-militar como camino para solucionar la grave crisis social y económica de la Argentina.
«Empiezan con los rumores, te terminan empujando y cuando todo termina y la crisis se olvida, te ponen preso por haberlo hecho. Esa es una lección que ya hemos aprendido y no vamos a volver a repetir», señaló a propósito uno de los uniformados presentes en el acto.
La ausencia en el festejo del almirante Joaquín Stella y del brigadier Walter Barbero fue explicada por el hecho de que se reparten la concurrencia celebraciones. Esa noche, sin embargo, los tres junto al jefe del Estado Mayor Conjunto, teniente general Juan Carlos Mugnolo, se juntaron para comer.
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