El 2006 de Néstor Kirchner había comenzado silencioso. Por lo tanto, pacífico. Pero ayer rompió esa tendencia, que ya resultaba extraña. El Presidente se quejó de quienes le atribuyen problemas de salud. Identificó pronósticos con deseos y dijo: «Me quieren enfermar. Me quieren matar». Después, desafió: «Gozo de buena salud y me van a tener que aguantar durante muchísimo tiempo».
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Algunos fanáticos enseguida interpretaron un anuncio reeleccionista. Pero los miembros más moderados del entorno presidencial aclararon que también en el llano Kirchner puede requerir tolerancia y «aguante». Después aprovechó la excusa de las especulaciones sobre su salud para atacar a «las corporaciones y ciertos grupos de medios y periodistas que mienten descaradamente». Informate más
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