Buscan impugnar interna simulada
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Fernández.
Mientras tanto, son ya varios los que le machacan a Fernández sus yerros vecinales. Ya no son sólo los calificativos con los que termina de espantar votos al oficialismo en el distrito que más le importa. Carlos Kunkel, por ejemplo, ya le dijo por las radios que «hemos carecido de una dirigencia que pudiera interpretar al ciudadano porteño» y se mostró preocupado por «el hecho de que no logramos dar lugar a la amplísima militancia que tiene el peronismo en la Ciudad de Buenos Aires y que nuestros dirigentes no aciertan en la forma de comunicarse o expresarse».
Le contestó también dentro del propio kirchnerismo el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks, ayer, cuando opinó que «los porteños demostraron otra vez que su voto no es cautivo de ningún partido o dirigente. Nuestro desafío era mostrar los cambios, explicar cómo recibimos el país y las profundas transformaciones realizadas y esta agenda estuvo ausente y las consecuencias están a la vista».
Desde el macrismo, el peronista Cristian Ritondo se animaba ayer a desafiar: «Estoy pensando si no es hora de recuperar el PJ y modernizarlo».
En cambio, Minichillo aseguróque «no vamos a presentarnos porque la convocatoria es irregular y no se difundió, vamos a reclamar en la Justicia. Resulta que Alberto Fernández perdió tres elecciones y ahora dice que los porteños son isleños y gorilas porque no lo votaron a él».
No es raro que Alberto Fernández quiera dejar de figurar al mando del peronismo de la Capital Federal, pero tampoco será extraño que su tropa se unifique en una sola lista casera para evitar las urnas, convocadas para el 16 de diciembre, ya en la era Cristina de Kirchner.




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