Quedaría en nada el polémico convenio con Lotería Nacional que firmó Aníbal Ibarra para que la Capital comience a recibir una participación del dinero que se recauda en apuestas y que incluyen las fichas del casino flotante. En cambio, comenzaría a diagramarse la nueva Lotería porteña, un juego del distrito para sumar a las cuentas municipales.
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La ruleta anclada en el río de la Plata dividió a la Alianza en la Capital, cuando la Legislatura porteña sancionó a fin del año pasada una ley de juego para la ciudad. Allí se incluyó una cláusula que permitirá instalar casinos en la Capital, si lo propone el jefe de Gobierno y lo aprueba la Legislatura con mayoría especial, pero a la vez se incluyó, para calmar los ánimos radicales, un artículo que impulsa que el Ejecutivo de la Ciudad desarrolle acciones tendientes a clausurar el casino. Además, la Legislatura tendría que homologar el próximo jueves, cuando se reinicie la sesión que pasó a cuarto intermedio en diciembre, el convenio suscripto por Ibarra. Sin embargo, las contradicciones lúdicas de la Alianza se acrecentaron durante las vacaciones, y el Frepaso no está dispuesto a reanimar el conflicto con sus socios radicales, si antes no homologa el convenio Fernando de la Rúa. El contrato otorgaría a la Ciudad a partir de este año una suma de alrededor de $ 20 millones, hasta llegar en tres años a repartir 50% de la ganancia de las apuestas de la Lotería, Bingos y casino. Lo firmaron Ibarra y Graciela Fernández Meijide, titular del ministerio que es beneficiario de ese producido, pero debe ser ratificado. El radicalismo en la Ciudad, no tiene intención de aprobar el contrato si no se rechaza el dinero de la ruleta, pero de ser así dejaría casi sin sentido la cobranza de la participación que quiere Ibarra. El frepasista sostiene que mientras el barco ruleta siga en la ribera porteña es mejor recibir un beneficio que tenía pensado disponer para construir viviendas sociales.
En la gestión de De la Rúa en la Capital el gobierno de la Ciudad clausuró el casino y desde entonces la UCR rechaza su instalación, por eso el Frepaso piensa que el Presidente no estaría dispuesto a someterse a esa polémica por un contrato que beneficia sólo a la gestión de Ibarra.
Tampoco los frepasistas quieren dar el paso inicial llevando el debate al recinto legislativo, aún con posibilidades de reunir votos para la homologación del convenio, pero mostrando otra vez la división dentro de la Alianza.
Finalmente la UCR y el Frepaso impulsarán un acuerdo para crear un juego propio de la Capital, al que se podrá apostar dentro de no menos de un año.
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