El gobierno nacional y el porteño pondrán en marcha la Policía Comunitaria de la Ciudad de Buenos Aires a pesar de que los legisladores locales rechazaron el convenio que crea esa fuerza dentro de la Policía Federal. La Ciudad tendrá alguna injerencia sobre esa Policía Comunitaria a través de un Consejo de Seguridad, además de pagar el salario y los gastos de los agentes.
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Aníbal Ibarra y Alberto Fernández, jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, coincidieron en acelerar la creación de ese grupo policial durante una reunión en la cual Ibarra reclamó por ése y otros proyectos que necesitan de la intervención de la Nación y de los votos del kirchnerismo.
Fernández le prometió reunirse hoy con Gustavo Béliz para acelerar lo que falte de la Policía Comunitaria, un cuerpo con 500 nuevos agentes que debutaría en octubre con distintivos identificatorios y se ocuparía del tránsito pero también de controlar contravenciones de otros temas. Ibarra se enfrenta a una Legislatura que le es adversa, con 23 legisladores (del total de 60) que responden a Mauricio Macri y un interbloque propio de 21 diputados que oficia más de caja de resonancia de la relaciones entre Aníbal Fernández e Ibarra que de oficialista. Por eso ahora el jefe de Gobierno porteño intenta apaciguar a propios y aliados -los tiene tan surtidos como del ARI, el kirchnerismo, socialistas y de centro como el Partido de la Ciudad- para consolidar al menos ese interbloque para que le pelee las leyes al macrismo. Le interesan especialmente algunos proyectos que enviará en 15 días como el de la construcción de un anillo vial que completará la periferia de la Capital Federal uniendo las vías rápidas ya existentes, para lo cual se invertirán más de $ 300 millones y se hará la autopista ribereña varias veces anunciada en los últimos años.
Después de una agria discusión, Aníbal Ibarra y Alberto Fernández se volvieron a encontrar a solas el viernes pasado en la Jefatura de Gobierno porteño. No hace un mes el tono del encuentro atravesó las paredes: el jefe de Gabinete de Kirchner pedía a su aliado gestos de apoyo al gobierno, mientras Ibarra reclamaba por la actitud del bloque kirchnerista acerca de un pedido -finalmente frustrado- de interpelación a sus más importantes funcionarios, después de que el kirchnerismo le peleara al ibarrismo por la titularidad de una comisión.
Esa puja interna llegó a enfrentar a Fernández con Ibarra. El tema no se resolvió, pero el jefe de Gobierno aprovechó un asado el viernes al mediodía (a propósito de la reapertura del Club de Golf municipal) al que invitó, entre otros, a Diego Kravetz, titular de la bancada kirchnerista. Luego, a la tarde recibió a Fernández.
«Si ustedes me quitan una diputada que además es titular de una comisión, lo menos que puedo hacer es reclamar la comisión que es del bloque», explicó Ibarra a Kravetz en la mesa que también compartían el kirchnerista Milcíades Peña (línea Bielsa), la ibarrista Laura Moresi y el independiente Juan Velazco.
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