3 de julio 2001 - 00:00

Caravana de autos cerró el cumpleaños

Fueron al fin varios miles los que en todo el país se manifestaron en favor de Carlos Menem, al cumplir, en cautiverio, 71 años, por orden del polémico juez Jorge Urso en la causa armas. El centro de atención fue la casa de Don Torcuato, adonde se agolparon centenares de visitantes y curiosos. Llegaron más de cien tortas y Cecilia Bolocco debió salir a saludar dos veces a los adherentes a su marido.

Caravana de autos cerró el cumpleaños
Centenares de vehículos de todo tipo se fueron encolumnando ayer al caer la tarde para viajar hasta Don Torcuato, para saludar a Carlos Menem que festejó ayer su 71° cumpleaños acompañado de su esposa, Cecilia Bolocco. Fueron miles los entusiastas que desde temprano se fueron acercando a la quinta en Don Torcuato, donde el ex presidente sigue detenido por orden del juez federal Jorge Urso, por el caso del tráfico de armas entre 1991 y el '95 a Croacia y a Ecuador.

La «caravana de la libertad» se fue agrupando y tras el paso por la Casa Rosada y el Congreso, donde entregaron el crítico documento del Consejo Nacional del PJ a Fernando de la Rúa, Mario Losada y Rafael Pascual, se encaminó a las 18 hacia la cancha de River, en Núñez, última parada antes de emprender viaje a Don Torcuato, donde llegó al anochecer. «Menem preso político» y «Libertad a Menem ¡Justicia!» rezaban los afiches pegados a los vehículos.

Organizada por dirigentes como Roberto «Roby» Fernández, Javier Mouriño,Antonio Ricchilo, Daniel Scioli, Jorge Igounnet, Antonio Cassia y Martha Alarcia; César Arias, que marchaba en uno de los autos, a la par que se mostró satisfecho por el resultado de la convocatoria, recordó que « el peronismo tiene experiencia en la calumnia, ya en una oportunidad vio a su jefe máximo, Juan Perón, exiliado durante casi 18 años, antes de volver a su patria para ser reelecto por tercera vez». Bombos, globos, pitos y matracas, lo mismo que las luces y bocinas de todo tipo de vehículos acompañaron el desplazamiento por la Panamericana hasta Don Torcuato. Ni hablar del caos que se generó en el tránsito. La manzana alrededor de la quinta se convirtió en un carnaval de autos, gente y manifestantes llegados desde todo el país, incluyendo los « gauchos de Tandil», que llegaron en una camioneta cargada de chicos cantores.

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