Carrió estrena política: nace nueva casaca el Frepari
Ya en 1995 José Bordón le reclamó a Chacho Alvarez el sello y los fondos por los 5 millones de votos obtenidos. El socialismo que se fue al ARI pide su cuota ahora para el partido de Elisa Carrió. Chacho impulsa ahora el Frepari con su nueva amiga. Ibarra pretende retener el sello del Frente Grande y sentarse como su cacique.
-
Como guiño a las provincias aliadas, el Gobierno busca reformar la ley de Glaciares en Diputados
-
Kicillof se reunió con Monzó y Massot en medio del reordenamiento del peronismo
• Aferrados
El apoderado del FG, Santiago Díaz Ortiz, explicaba en esa reunión los pasos legales del funcionamiento de un partido, mientras algunos releían los estatutos y daban opiniones.
Ibarra cosechaba adhesiones para ponerse al frente de la conducción, pero puso como condición: «Que se haga una interna».
Para eso, donde confrontaría con Juan Pablo Cafiero --aun-que su idea es hacer lista única con el ex ministro para que lo secunde de vicepresidente (algo que resistiría el antichachismo que ve en «Juampi» a un portavoz de Chacho)-, tiene que convocarse a las urnas. La única manera, si la mesa nacional no está dispuesta a dar la mo-vida, es pedir a la Justicia Electoral la lista y el domicilio de los congresales de todo el país (electos en la última reunión de ese tipo el 3 de julio de 1999) y convocarlos de a uno para que pongan la firma en el llamado a un congreso que requiere 25% de aval de esos representantes.
Esa mesa federal -que mortificó al bloque de diputados nacionales-dirimió acerca de la necesidad de dejar de ser una fuerza parlamentaria y de remontar la caída. Como ejemplo, los defensores del sello ponían a Ibarra por su integración con radicales y algún peronista suelto.
«Es una gestión normal, digamos, ni buena ni mala», decían por lo bajo después de nominar al porteño para jefe frepasista hasta que tomó la palabra Vitar.
«Yo también creo que hay que defender la gestión de Ibarra», dijo sin poder terminar porque el jefe porteño lo cortó.
«Ahora dicen eso, pero durante la campaña no sólo no me acompañaron, sino que tuve que pedirle a «Juampi» que no renunciara, como quería, 48 horas antes de la elección», refutó Ibarra.
«No digas eso, si nosotros te quisimos ir a ver con el bloque, y vos te negaste», retrucó Vitar.
«Claro, para informarme de la decisión que ya habían tomado, no para consultarme», se quejó más el porteño, que para disgusto aparte el día de la votación quiso ir a saludar a Alfredo Bravo y a Carrió tras el resultado, pero le negaron la cordialidad.
El sábado en la cancha de Ferro, Ibarra cerrará un acto con intendentes y legisladores para el cual el grupo de Fadel repartía ayer invitaciones. Piensa que si hoy se anula la decisión de la mesa nacional, tomará allí el micrófono para convocar al mentado congreso que le deje para él el sello que acuñó Chacho.




Dejá tu comentario