2 de noviembre 2001 - 00:00

Carrió estrena política: nace nueva casaca el Frepari

Ya en 1995 José Bordón le reclamó a Chacho Alvarez el sello y los fondos por los 5 millones de votos obtenidos. El socialismo que se fue al ARI pide su cuota ahora para el partido de Elisa Carrió. Chacho impulsa ahora el Frepari con su nueva amiga. Ibarra pretende retener el sello del Frente Grande y sentarse como su cacique.

El Frente Grande intentará este fin de semana la convocatoria a una interna nacional para legitimar a Aníbal Ibarra en la ocupación de la silla que dejó vacante Carlos Chacho Alvarez. Antes de eso, deben lograr la sesión de un congreso porque el FG podría dejar de existir como partido por incumplimiento de los deberes de las normas electorales y carta orgánica propia.

Con el bloque de diputados nacionales fraccionado y la queja de los referentes provinciales, continuará la pelea ahora por la conservación del sello partidario que les dio origen. De los añicos de esa fuerza que inventó Carlos Chacho Alvarez tironea un lote de dirigentes provinciales que quieren darle a Ibarra la conducción nacional del partido, y una porción de chachistas nostálgicos que prefiere botar los restos de la errada política y emprender una nueva aventura electoral en 2003. En el medio de la puja están los que dirimen aún el ser o no ser de la Alianza, además de la suma para cobrar por votos, una tropa de frepasistas trabajando en distintas administraciones estatales del país, y otra de legisladores y concejales en diversos parlamentos.

Si la mesa nacional del Frente Grande, que anunció reunirse hoy pero suspendería la tertulia, no convoca antes de fin de año a un congreso para renovar cargos, la Justicia Electoral podría dar por extinguido al partido.

En ese caso, ya hay algunos que sueñan con un nuevo nombre: Frepari, una comunión de asiduos concurrentes al bar El Oporto, donde departe Chacho doctrina nueva, y los pedazos del Frepaso que se llevó Elisa Carrió al movimiento Alternativa por una República de Iguales. Más inclinados por terminar con el mote «Mepaso», los frentistas derramaban historia en la última reunión, el lunes pasado cuando se juntaron en la mesa federal.

• Aferrados

«Cuando Chacho se fue del peronismo, nos fuimos del peronismo», acotaban en ese repaso algunos que no entendían la fractura del bloque legislativo.

Entre los que se aferran al nombre, estaban el lunes en la reunión de la mesa federal el catamarqueño Mario Fadel, el rionegrino Jorge Arriaga -a quien ven como potencial gobernador-Ibarra, Eduardo Chabay Ruiz (Santiago del Estero), «Trompa» Bignoli (Santa Fe), Cristina Zucardi (Mendoza, esposa del ex ministro Alberto Flamarique) y Héctor Arias (San Juan). En la otra punta de la mesa se abroquelaban por la disolución los chachistas José Vitar (Tucumán) -elegido ayer titular del bloque de diputados fracción rupturista-y el cordobés Horacio Viqueira, junto al menos extremista en ese sentido, Rafael Flores, quien asegura que cuando deje la banca en el Congreso regresará a Santa Cruz para rearmar allí el Frepaso, ya que él conduce el partido local Nuevo Movimiento.

El apoderado del FG,
Santiago Díaz Ortiz, explicaba en esa reunión los pasos legales del funcionamiento de un partido, mientras algunos releían los estatutos y daban opiniones.

Ibarra
cosechaba adhesiones para ponerse al frente de la conducción, pero puso como condición: «Que se haga una interna».

Para eso, donde confrontaría con
Juan Pablo Cafiero --aun-que su idea es hacer lista única con el ex ministro para que lo secunde de vicepresidente (algo que resistiría el antichachismo que ve en «Juampi» a un portavoz de Chacho)-, tiene que convocarse a las urnas. La única manera, si la mesa nacional no está dispuesta a dar la mo-vida, es pedir a la Justicia Electoral la lista y el domicilio de los congresales de todo el país (electos en la última reunión de ese tipo el 3 de julio de 1999) y convocarlos de a uno para que pongan la firma en el llamado a un congreso que requiere 25% de aval de esos representantes.

Esa mesa federal -que mortificó al bloque de diputados nacionales-dirimió acerca de la necesidad de dejar de ser una fuerza parlamentaria y de remontar la caída. Como ejemplo, los defensores del sello ponían a
Ibarra por su integración con radicales y algún peronista suelto.

«Es una gestión normal, digamos, ni buena ni mala»
, decían por lo bajo después de nominar al porteño para jefe frepasista hasta que tomó la palabra Vitar.

«Yo también creo que hay que defender la gestión de Ibarra»
, dijo sin poder terminar porque el jefe porteño lo cortó.

«Ahora dicen eso, pero durante la campaña no sólo no me acompañaron, sino que tuve que pedirle a «Juampi» que no renunciara, como quería, 48 horas antes de la elección»,
refutó Ibarra.

«No digas eso, si nosotros te quisimos ir a ver con el bloque, y vos te negaste»
, retrucó Vitar.

«Claro, para informarme de la decisión que ya habían tomado, no para consultarme»,
se quejó más el porteño, que para disgusto aparte el día de la votación quiso ir a saludar a Alfredo Bravo y a Carrió tras el resultado, pero le negaron la cordialidad.

El sábado en la cancha de Ferro,
Ibarra cerrará un acto con intendentes y legisladores para el cual el grupo de Fadel repartía ayer invitaciones. Piensa que si hoy se anula la decisión de la mesa nacional, tomará allí el micrófono para convocar al mentado congreso que le deje para él el sello que acuñó Chacho.

Dejá tu comentario

Te puede interesar