28 de abril 2003 - 00:00

Carrió, tras López Murphy, desplazaba ya a Rodríguez Saá

Elisa Carrió fue ayer la primera en reconocer que no estaría en el ballottage. Aunque no definió su apoyo a Néstor Kirchner, dijo que nunca votaría a Carlos Menem.
Elisa Carrió fue ayer la primera en reconocer que no estaría en el ballottage. Aunque no definió su apoyo a Néstor Kirchner, dijo que nunca votaría a Carlos Menem.
"No vamos a hacer Alianza con ningún candidato, pero bajo ningún concepto votaremos a Carlos Menem". A dos horas del cierre de los comicios y cuando los resultados preliminares le asignaban el cuarto lugar por encima de Rodríguez Saá y a escasos puntos de López Murphy, la candidata del ARI, Elisa Carrió, salió desde su búnker a reconocer públicamente la derrota. Fue la primera candidata en reconocer que no llegaba a pelear por la Presidencia. Y por amplia diferencia: se quedó a 7,7 puntos de poder entrar en la segunda vuelta y no pudo dar esa «gran sorpresa» que había prometido.

Serena, con traje azul y camisa blanca que simbolizaban los colores de la bandera argentina, y un pañuelo rojo al cuello que era el que usaba cuando rendía en la Universidad y por cábala ayer reemplazó a su habitual crucifijo, aseguró que hizo «una extraordinaria elección en todo el país» y que demostró que « con sólo $ 400 mil, sin afiches y sin campaña se puede llegar».

La chaqueña Lilita estuvo toda la tarde refugiada en el Hotel Regente de la Capital Federal, tras regresar de votar a las 15 horas de Chaco, su provincia natal y donde sus copueblanos le dieron apenas 11% de los votos y casi 36% lo dejaron en manos de Carlos Menem, su más odiado adversario. Había viajado el sábado al mediodía a Resistencia. Durmió en la casa de su madre y por la noche organizó una comida con periodistas y gente de su partido que la acompañaron hasta allá. El trago final lo tomaron en la Costanera de Corrientes que está separada por un puente de Resistencia.

El domingo se despertó a las 10 de la mañana, y a las 11 depositó su voto en la Escuela Número 2 Raúl B. Díaz, fundada por su bisabuela y donde fue abanderada. Como no podía ser de otra forma, de allí se dirigió a la iglesia para tomar después el vuelo a Buenos Aires.

• Análisis

A medida que avanzó la noche del domingo, y el escrutinio confirmaba que el porcentaje de votos obtenidos le alcanzaba para entrar en el cuarto puesto y relegar al quinto a Rodríguez Saá, Carrió se reunió con los principales actores de su campaña para realizar un rápido análisis de cuáles fueron los puntos más positivos, sobre los que haría hincapié en adelante. Obtener el primer puesto en Santa Fe, que representa 9% del electorado del país, haber obtenido un porcentaje de votos bastante mayor a 12% que le asignaban el promedio de las nueve principales encuestas del país, y quedar menos de tres puntos de López Murphy, que era uno de los preferidos, fue lo más positivo que se evaluó.

No fue una buena elección al fin para
Carrió, que estaba segura de entrar en el ballottage y estuvo a poco de terminar siendo la última entre los cinco candidatos con más chances. Capitalizó parte del voto bronca, y se llevó el apoyo del voto femenino. Pero le faltó tolerancia y tacto para conquistar el voto en muchos sectores de la sociedad a los que ahuyentó con su fanatismo religioso y con sus improvisadas acusaciones.

Con cara de circunstancia, su jefe de campaña,
Rafael Romá, salió temprano a justificar que hubo falta de boletas, que faltaron fiscales de ese partido en las mesas, que hubo irregularidades, y todas las denuncias habituales que siempre hacen los partidos más chicos.

Pero seguramente anoche la ex radical estaría lamentándose la ruptura con los socialistas por octubre del año pasado, cuando un proyecto para ampliar el marco del aborto presentado por ese partido, la separó de
Alfredo Bravo. Si el ARI hubiera llegado a las elecciones con Bravo, hubiera sumado un punto más de votos, suficiente para dejar atrás por una diferencia más significativa a Rodríguez Saá, ubicarse firme en el cuarto lugar y pelear más de cerca con el candidato de Recrear. Además le hubiera aportado más fiscales de mesa, que fue una de las principales fallas que mostró el ARI. En cambio, en voz baja, se reconoció ayer en su búnker, que la incorporación como vicepresidente del ex gobernador de Mendoza Gustavo Gutiérrez le restó más de lo que le aportó.

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