23 de julio 2001 - 00:00

Carrió se abre de la interna radical

Una noticia alivió al radicalismo porteño y también a Aníbal Ibarra: «"Lilita" no sabe aún si se presentará en octubre, pero si lo hace no participará de la interna radical», les confió uno de los interlocutores de la retobada chaqueña en la UCR.

De esa manera Elisa Carrió, al parecer más cerca de desertar a la compulsa electoral que de jugarla, dejó el camino libre a la UCR, que se prepara para cerrar listas el viernes próximo, y al jefe de Gobierno porteño más fuerte en su estrategia. El juego de Ibarra es ahora retener admiradores y admirados en el surtido de ofertas que se presentarán en el cuarto oscuro nacional. Quiere explotar la dispersión de su gabinete porteño, con funcionarios multicolor, con la idea de abroquelarlos en el futuro para su proyecto personal.

Hoy se reunirán las conducciones del Frente Grande de la Capital (socio mayor del Frepaso y casi todo el Frepaso), es decir los salientes y entrantes directivos de lo que queda de esa agrupación de la que emigraron ya hacia el ARI de Alfredo Bravo y Carrió, el polo Social de Farinello y la independencia de Liliana Chiernajowsky esposa de Carlos Chacho Alvarez (se fue de la Alianza, pero no del Frepaso ni del gobierno de Ibarra donde cumple funciones de vicejefa de gabinete). En esa mesa se sentará el nominado vicepresidente del FG porteño -el titular seguirá siendo Ibarra-Ariel Schifrin quien asumirá en lugar de Darío Alessandro y quien reiterará allí que «el Frepaso tiene que irse del gobierno nacional». Al ladero ibarrista lo acosa el temor de ser vicepresidente de la nada si el Frente Grande sigue afrontando retiradas. A Ibarra le preocupa que el tic abandónico de Chacho se contagie más ahora y lo deje en soledad, después de la votación en la Cámara baja de la madrugada del sábado. La idea de Alessandro, Juan Pablo Cafiero e Ibarra era entonces una votación con el radicalismo más fuerte contra el gobierno nacional, pero terminaron levantando la mano con el ARI y el polo Social, una situación que obligó al titular del bloque frepasista a optar por la abstención.

Ibarra
, que dice que el gobierno nacional se alejó de la Alianza -aún cuando Cafiero y una veintena de funcionarios frepasistas siguen en esa gestión-, quiere mantener la coalición en la ciudad casi tal como está para poder gestionar sin embates mayores hasta 2003.

Para entonces, cuando caduque su mandato, el jefe de gobierno planifica dos opciones: la reelección o un paso más largo hacia la Casa Rosada.

Por eso no hace movimientos con respecto a su surtido gabinete porteño. «No le parece mal tener un secretario en cada lista», confiesan los alentadores de ese proyecto electoral a futuro que mantienen subterráneo desde el 7 de agosto pasado, cuando Ibarra ocupó el sillón de mandatario de la Capital.

Primero fue Norberto La Porta, secretario de Medio Ambiente, quien aceptó irse de la Alianza para ser candidato a diputado nacional del ARI, una corriente que Ibarra considera «está en nuestro mismo espacio».

Después
Ibarra hizo un guiño al sector alfonsinista, cuando desplazó a delarruistas y colocó entre otros a Aldo Neri como secretario de Salud. Esa porción de radicales se dividirá en el cuarto oscuro casero que la UCR tiene previsto para el 12 de agosto: unos irán con Rodolfo Terragno y otros con el sector oficialista. En ese grupo de delarruistas y nosiglistas también Ibarra cosecha: el candidato será Facundo Suárez Lastra, su amigo y secretario de Seguridad y Justicia. De cualquier forma también dio su señal de apoyo a Terragno y su grupo, por lo cual la interna radical lo mantiene sin cuidado con una sonrisa hacia las dos eventuales boletas (en el camino quedaría José María García Arecha, precandidato a senador, si Suárez Lastra se mantiene como el postulante de la sociedad Nosiglia-De la Rúa, ya que Participación (la línea interna oficialista) ocuparía el primer lugar de candidatos a diputados nacional para consagrar la reelección de Rafael Pascual).

Para ganar más adeptos,
Ibarra mantendrá en su puesto de vicejefa de gabinete a Chiernajowsky, conquistando así a los rebeldes frepasistas que reniegan de la Alianza. Pero como en el plan que urde le faltan candidatos del sector peronista (tiene dos secretarios del PJ, el de Cultura Jorge Telerman y el de Educación, Daniel Filmus), ya le están preparando una boleta de ese corte para ofrendarle en octubre como retribución a esas sillas que les concedió.

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