Desde la presentación del preinforme el viernes pasado, comenzó a tomar importancia relativa en el resultado de la investigación el viaje que Elisa Carrió, Gustavo Gutiérrez y Graciela Ocaña hicieron a Suiza. Esa visita había sido organizada por la esposa de Gutiérrez, quien cuenta con nacionalidad suiza y amplios contactos en ese país. Los tres diputados vieron allí números de cuentas y registros que los asombraron, pero no habrían traído prueba física de la existencia de esas cuentas, ya que el gobierno suizo nunca habilitó el levantamiento del secreto bancario ni la entrega de documentación. Pero el resultado de ese viaje abrió ayer conjeturas sobre la repercusión que esa información, si es que existen nuevas pruebas, puede tener en las causas que llevan adelante Jorge Urso y Gabriel Cavallo.
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El jueves pasado, Carrió visitó personalmente el quinto piso de los juzgados de Comodoro Py. Allí se entrevistó con el fiscal Carlos Stornelli y le contó toda la versión sobre la información que vieron sobre Alberto Kohan y Domingo Cavallo en Suiza, relativa a depósitos y movimientos de cuentas, en un caso relacionado con la causa Gaith Pharaon. La declaración verbal habría quedado plasmada en un escrito que Carrió firmó en la fiscalía. Stornelli envió la información sobre el actual ministro de Economía al juez Gabriel Cavallo, que investiga las denuncias sobre comisiones en el megacanje, y lo relativo a Kohan se agregó al expediente de las armas.
Pero, más allá de la anécdota, nadie pudo ayer confirmar que Carrió posea información documental traída de Suiza contra el ex ministro más allá de las denuncias que utilizó Mario Cafiero para su investigación en el Congreso. Pero hay un dato que sí fue confirmado por varios de los miembros de la comisión: la chaqueña contaría con más información que la conocida hasta ahora proveniente de una serie de informantes, personas acusadas o involucradas en las causas, que le habrían aportado documentación a cambio de un compromiso de silencio.
Unos días después de la visita de los legisladores a ese país, llegó a Buenos Aires Nicolás Stanostópulos, un suizo miembro de una Organización No Gubernamental que se dedica a investigar depositantes de grandes sumas de dinero en Suiza y corrupción política internacional. En este caso, Stanostópulos habría venido a Buenos Aires para averiguar sobre las relaciones de bancos argentinos con sociedades uruguayas, la salida de dinero hacia los EE.UU. y su vuelta a través de fondos comunes de inversión.
Pero de todo este movimiento informativo habría quedado al margen el resto de los diputados de la comisión. Prueba de esto es el diálogo que mantuvieron en la comisión de lavado al día siguiente de la llegada de los 3 diputados desde Suiza.
«Nosotros teníamos versiones de que Carrió, Gutiérrez y Ocaña iban a viajar al exterior», decía ayer Stolbizer a este diario. «Pero pensamos que era otro de los tantos viajes que realizaron al Uruguay y que pasaron desapercibidos», agregó.
El día de esa reunión, el resto de los diputados esperaba una explicación sobre el viaje a Suiza que no llegaba. Es más, Carrió ni siquiera había mencionado el hecho. Hacia el final, Cristina Fernández de Kirchner no pudo más y preguntó: «Nos gustaría conocer la información que trajeron y en qué carácter viajaron», dijo. Carrió le contestó: «Fuimos como ciudadanos; bueno, como diputados; nos invitó el gobierno suizo». «Pero si los pasajes los pagó la Cámara», le tiró el peronista Carlos Soria.
El viernes pasado, algunos diputados detectaron que en el capítulo dedicado a Gaith Faraón y el BCCI aparecían referencias a «información reservada en la comisión». «¿Dónde está esa información», preguntó Kirchner. «Confíen, confíen en mí, que la semana que viene va a aparecer la información», pidió Carrió. La respuesta de la santacruceña fue clara: «¿Entonces, por qué no esperamos a la semana que viene para firmar el informe?», preguntó.
Ayer Kirchner presentó su versión de los hechos: «Es muy peligroso que una institución esté controlada por una persona que pueda decir quién es honesto o no», dijo.
«Carrió hizo un fogoso alegato en favor de la jueza María Servini de Cubría, mientras que en la denuncia que hizo junto con Gustavo Gutiérrez en el Senado de Estados Unidos, decía que se abrió en 1991 una causa penal sobre el BCCI de Gaith Pharaon, y que, a pesar del tiempo transcurrido, no hubo fallo», atacó, «Si hubiera firmado y avalado el dictamen el viernes, hoy tendría que estar pidiéndole el juicio político a Servini de Cubría. «No se dijo toda la verdad sobre el caso de la empresa mendocina Magitur en el caso de la operación Chimborazo, se menciona a Ana María Mosso y no a Carlos Balter», dijo.
Gutiérrez le contestó: «Yo he firmado en disidencia parcial el preinforme, no porque esté en contra, sino porque me parece incorrecto el análisis del caso Chimborazo, incluido en el capítulo sobre las causas judiciales más relevantes que se vieron en los últimos años en la Argentina sobre hechos de corrupción. Me parece un acto de absoluta irresponsabilidad y bajeza el de Kirchner. Yo fui el primero en salir a decir que Mosso no estaba involucrada. Su histeria sólo indica que su menopausia está tan avanzada como su necesidad de usar lentes para leer lo que no lee. Es de una persona que no está en sus cabales», le dijo.
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