2 de noviembre 2004 - 00:00

Censura en "Página/12": dos testigos

La nota, bien leída, era casi inofensiva. Retazos de viejos archivos con imputaciones brumosas contra dos funcionarios del gobierno. Hasta su autor, Julio Nudler, lo admitió: «Todo ya se había publicado en el mismo diario». Pero la decisión de la conducción de «Página/ 12» de impedir su publicación se ha convertido en el servicio más catastrófico que ese diario le prestó al gobierno al que quiso obsequiar, a los funcionarios a los que quiso cubrir y, sobre todo, a la prensa de izquierda de la que ese medio resulta abanderado. Ambito Financiero fue el único medio que se hizo eco del colapso profesional de «Página/12», el lunes de la semana pasada. El resto de la prensa guardó silencio varios días. Habrá sido por no ofender al dueño del diario, el monopolio «Clarín», y su mandamás Héctor Magnetto. También callaron organizaciones políticamente correctas como «Periodistas» o savonarolas como Horacio Verbitsky (la vocería que le encomendó el gobierno este fin de semana en Miami le habrá impedido participar, el jueves, del pronunciamiento de la redacción de su diario en adhesión a Nudler). El sábado, ese cerco de silencio volvió a romperse con una nota y dos reportajes publicados en la revista «Noticias». Allí el propio Nudler y el fundador de «Página/12», Jorge Lanata, diagnostican la decadencia del diario. Uno habla de «suicidio»; el otro lo califica como «Boletín Oficial». Los dos pintan, no sin melancolía, el ocaso de un diario que quiso ser el azote de Dios (aunque nunca rechazó los avisos del grossismo), bajo la asfixia de un oficialismo más infantil que autoritario y de una desorientación intelectual penosa. Males que actuaron más rápidamente que el cáncer que, según él mismo confiesa, llevó a Nudler a decirse: «Me cansé de los corruptos y sus triquiñuelas.Yo me vuelvo loco, yo rompo los códigos». Veamos partes de esas entrevistas.

Jorge Lanata
Jorge Lanata
Periodista: ¿Cuándo se dio cuenta de que el gobierno de Kirchner no era tan transparente como presumía?

Julio Nudler: Hubo distintos indicios. El nombramiento de personas notoriamente incompetentes, como el ministro Julio De Vido, cuyo máximo atributo parecía ser el de la confianza que le tenía Kirchner, una palabra que puede tener doble sentido. Después empezaron a aparecer cada vez más seguido voces que alertaban sobre hechos de corrupción.


P.:
La dirección de « Página/12» lo acusó de haber denunciado censura porque se está por ir a trabajar a la revista «Veintitrés», ahora propiedad de Sergio Szpolski.

J.N.: Eso es absolutamenteridículo. En 14 años y medio, siempre mostré lealtad al diario. Me he roto el lomo. Cuando Lanata me llamó para irme a su revista, no me fui.Ahora, el director del diario, Tiffenberg, inventó una especie de conjura con un señor a quien yo no conozco. A mí me llamó Guillermo Alfieri, de «Veintitrés», y me preguntó si quería colaborar externamente con la revista. Fue un acuerdo de palabra. Me resaltó que podía escribir con entera libertad, lo que, a esta altura, para un periodista de «Página/12», es una propuesta muy atrayente. Yo no hice ningún contacto con Szpolski. Yo quiero mucho al diario; la intensidad de mi trabajo se puede corroborar en el archivo. Ha habido domingos en que publicaba cuatro artículos en distintas secciones. La nota mía que Tiffenberg no publicó es un reescrito de notas mías ya publicadas en el diario, con Tiffenberg como editor.


P.:
¿Pero no influye también la pauta publicitaria del gobierno?

J.N.: Eso se lo dije a Tiffenberg cuando me llamó para avisarme que levantaba mi columna. Fue el único momento de la conversación en que se sacó de las casillas. Le dije que un funcionario de Rentas me había dicho que «Página/12» era un «diario prebendario», lo que significa que vive de la prebenda, que es la publicidad oficial. Fue en el único momento donde se salió de sus casillas. Se puso muy nervioso. El diario ha visto resentida su calidad no sólo por el compromiso con el gobierno, sino también porque no existe un compromiso de la dirección para hacer un diario cada día mejor. Esa no es la prioridad. La prioridad es mantener un lazo prebendario, aun a costa de entregar como trofeo la línea editorial, y censurar a sus periodistas, para que todo lo que se refiere a Kirchner, o incluso a Aníbal Ibarra, sea bueno. El diario se está suicidando.


P.:
Bueno, la realidad acaba de superar a la ficción que promueve el gobierno con una nueva denuncia de censura, esta vez, en «Página/12». ¿No le duele que el diario que usted fundó se haya convertido...

Jorge Lanata: ... en el Boletín Oficial. Sí, claro que me jode, pero de eso me defiendo repitiendo que ese diario ya no es «Página/12». Nunca, desde la recuperación democrática en 1983 hasta la fecha, vi tanto énfasis de un gobierno por ejercer un control tan celoso de la información.


P.:
Es un capítulo aparte, ¿no?

J.L.: Sí, y está empezando a ponerse denso. No puedo decir quién, porque me lo contaron en un off the record, pero la anécdota es muy graciosa: un importante columnista de la televisión me contaba que el gobierno ya no lo aprieta por lo que dice en su programa. Lo apretó por lo que dijo en una charla privada ante empresarios. Y me dijo que lo llamó por teléfono el Presidente para cuestionarlo. ¿Estamos todos locos?


P.:
Volviendo a «Página»...

J.L.: Es una discusión que se tendrá que dar y es una situación que se denunció en su momento en la Asociación Periodistas, a la que pertenezco todavía. Frente a casos evidentes de censura, Periodistas no tiene que tratar de componer, como lo hace, hay que denunciar. Me enteré del caso de censura contra Julio Nudler y se discutió en la Asociación. Yo propuse hacerlo público, y luego hubo otra posición que planteaba denunciar lo que pasaba en otros medios, pero me parecía que diluía el asunto principal. Acá la noticia era otra. Nudler fue censurado en «Página/12»; no tenía nada que ver hablar de «Clarín» o de «La Nación».


P.:
¿Cómo llega «Página/ 12» a convertirse en lo que es hoy?

J.N.: Tiene que ver necesariamente con la debilidad económica. El diario estaba mal desde hacía mucho tiempo. Eso lo obligó a hacer lo que hace, pero de todas maneras me parece un poco vergonzoso.

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