Aníbal Fernández, el secretario general de la Presidencia, desempolvó sus viejas habilidades de ministro de Trabajo bonaerense y le entregó a Eduardo Duhalde un informe detallado sobre la situación del Salario Mínimo Vital y Móvil en la Argentina. Es que en la Casa Rosada los ven venir: hoy la CGT «gorda» (Rodolfo Daer, Armando Cavalieri, Carlos West Ocampo, Oscar Lescano) visitará al Presidente para reclamar que se convoque de inmediato al consejo que resuelve sobre el nivel de ese sueldo básico de toda la economía. Sin embargo, como sucede habitualmente, los sindicalistas se escudan en esa demanda, simpática para todos los trabajadores, para reclamar por sus intereses de cúpula, sobre todo por los bonos que les asignaron durante la gestión de Fernando de la Rúa, que ellos quieren cambiar por LECOP «para poder pagar los impuestos con esos papeles».
•Argumento falso
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Los gremialistas esgrimirán delante del Presidente con la peor arma: el pedido de aumento de sueldos. Dirán, como dicen siempre, que se trata de un reclamo «teórico», ya que «casi no hay sueldos que tengan que ver con el mínimo». Un argumento falso, ya que muchas pirámides salariales se calculan tomando ese salario básico como módulo.
En su informe, Fernández le hizo notar a Duhalde que «la primera y última vez que se reunió el Consejo del Salario fue el 1 de agosto de 1993, fijó el piso en $ 200 por mes o $ 1 por hora, y nunca más sesionó». El texto del secretario general satisface, además, la curiosidad histórica. Le cuenta al Presidente que «la primera vez que se le asignó un mínimo general al salario fue en 1918, en el proyecto de presupuesto que Hipólito Yrigoyen envió a las Cámaras. En 1945, Juan Domingo Perón lo perfeccionó mediante el decreto 33.302 y en la Constitución de 1957 Crisólogo Larralde lo incluyó en el artículo 14 bis. Finalmente, se lo consagró por la Ley de Contrato de Trabajo de 1974. El Consejo, en cambio, correspondió a la Ley de Empleo 24.013».
A los sindicalistas les interesará poco este tipo de historia. Ellos quieren «cobrar» -también reclaman cargos en la estructura del gobierno para controlar sus intereses más acabadamentey por eso comienzan a instalar públicamente la idea del aumento generalizado de salarios. La excusa que le darán a Duhalde está hecha a la medida del Presidente: «¿Querés que la gente se nos vaya con los piqueteros? Si hasta (Hugo) Moyano te va a dejar solo...». En efecto, el camionero está a punto de lanzarse contra Duhalde para hacer flamear, por primera vez en esta gestión, la bandera de la huelga general.
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