Coronavirus y política: crece el número de contagios y banderazos

Política

Que “la sociedad” irrumpió ahora en el escenario político ya no es ninguna novedad. Con movilizaciones, banderazos, el siempre desagradable “cacerolazo”, y todas las restantes versiones, pero con adhesiones variables. Lo cierto es que la multiplicidad de temas para las protestas, parecen diluir la efectividad de las mismas y, más vale, lo que prima es el malhumor generalizado, mezcla de hartazgo y temor o incertidumbre, que predomina en una sociedad que, además del número creciente de víctimas fatales por la enfermedad, acentúa día a día los problemas económicos, y agota su paciencia.

Parte de esto se viró en algunos conatos entre provincias que, en el caso de Tucumán, llegaron hasta el enfrentamiento entre civiles y las fuerzas del orden que, finalmente, debieron flexibilizar el paso para no agravar la situación. Esto se repitió en Santiago del Estero, Tucumán, y obviamente en San Luis, la más intransigente de todas, que llegó a estar “sitiada”, impidiéndose el paso de combustibles y alimentos para forzar la liberalización del paso.

La nota (a favor) la dio La Pampa que aceptó una especie de salvoconducto para quienes viven de un lado y trabajan en la provincia, y viceversa, a fin de evitar los enfrentamientos en los límites entre provincias, aunque los excesos se dan también en algunas localidades con restricciones que imponen hasta los jefes comunales.

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