La zona de las islas del Delta, otro destino también muy buscado ante las restricciones en la Ciudad de Buenos Aires, y en algunos poblados municipios ribereños, también se prestó a varios almuerzos y hasta cenas, con temas muy variados, aunque el malestar que se percibe en la Ciudad por la multiplicación de protestas de los movimientos sociales, que hacen colapsar zonas céntricas y lugares estratégicos, estuvo en muchas mesas, y no sólo por el cargo privilegiado que obtuvo uno de sus dirigentes más emblemáticos, Juan Grabois, designado por el papa Francisco como miembro del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, del que será consultor, sino por otros movimientos bastante más sugestivos y que indican pretensiones muy superiores.
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“Los movimientos sociales se parecen cada vez más a los sindicalistas, ambos luchan por el poder, y volvieron a ganar la calle el mes pasado”, reconocía un funcionario de segundo nivel, mientras un intendente del conurbano iba bastante más allá al reconocer que hay “algunas movidas para transformarse en partidos políticos”…Esto y el aumento de presión de parte de algunos sectores del sindicalismo como el que encaran los Moyano, sin demasiadas limitaciones de las autoridades, hacen prever semanas más conflictivas aún.
Para los hombres de negocios, incluso la sucesión que se abre ahora por el ministerio que ocupaba el malogrado Mario Meoni vuelve muchos ojos hacia el titular de la Cámara, el siempre presente Sergio Massa, ya que la estratégica área de Transporte estaba ocupada por “un hombre de su entorno”, cosa que el tigrense seguramente pretenderá mantener sin cambios. El asunto no es menor, ya que ahí hay temas centrales, como la inminente nueva licitación para la Hidrovía; la controversia por el (para algunos) postergable Canal Magdalena que facilita el acceso al puerto uruguayo de Nueva Palmira, o el ya citado FFCC Roca en la Patagonia, aparentemente a cargo de los chinos, entre otros varios. Pero no es lo único, ya que cualquier cambio que pudiera surgir en el Ejecutivo lo tendría a Massa en un rango expectante, lo que no está pasando inadvertido para nadie, ni dentro, ni fuera, del Gobierno.
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