Chavista converso, cerca de embajada
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Con múltiples destinos como embajador en las últimas dos décadas -Alemania, Canadá, Noruega y Bélgica, entre otros- Chaderton se convirtió en uno de los diplomáticos más respetados. Más tarde, en 1998, siendo embajador en Londres, conoció y se fascinó con Chávez.
Militante de la democracia cristiana venezolana, Chaderton derivó hacia el chavismo y llegó, incluso, a ser canciller del gobierno bolivariano entre mayo de 2002 y febrero de 2004.
Tuvo otra tarea delicada: como embajador itinerante «operó» para que Venezuela ocupe el sillón que le corresponde a América latina en el Consejo de Seguridad.
Esa aventura chavista, se sabe, fracasó: la butaca, finalmente, fue para Panamá, pero en el lapso Chávez hasta cedió territorio: urgido a sumar respaldos, el «comandante» le prometió a Guyana que dejaría de reclamar 159.500 km cuadrados en disputa desde hace medio siglo.
Se equivocan quienes creen que Chaderton es un moderado sin exabruptos ni conflictos. Chávez tuvo que sacarlo de París -embajada a la que se mudó tras dejar la Cancillería- porque, poco caballero, su delegado tuvo un entredicho con una diplomática francesa.
Además, converso de la DC al chavismo más ultra, Chaderton suele sobreactuar su alineación con el comandante con gestos que simpatizan a Chávez: patalea, por caso, contra los medios de comunicación y suele quejarse por el uso del inglés en las cumbres mundiales.




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