18 de abril 2002 - 00:00

Chiche junta tropa femenina para defender a manzaneras

Buenos Aires - La tropa femenina del PJ provincial le alertó a Hilda Duhalde que su mayor invento político está en peligro: las manzaneras, la red político-asistencial que armó en Buenos Aires, podrían desaparecer en poco tiempo.

Fue en Olivos, el martes pasado, en una cumbre entre damas peronistas y la primera dama, que se extendió durante cuatro horas. Arrancó pasado el mediodía y, para ahorrar en vianda, terminó antes de la hora del té.

Según juraron las visitantes, en voz alta nadie habló de fórmulas (muchos insisten con la alquimia Reutemann-Chiche). «Es inoportuno hablar de candidaturas», avisó una chichista.

De a poco, llegaron a la residencia oficial la senadora Mabel Müll er, la ministra de Educación, Graciela Giannettasio; las diputadas nacionales Elda Agüero y Oliva Rodríguez; y las provinciales Alicia Tabares, Elsa Lara y Mirta Cure; entre otras, hasta sumar dos docenas de asistentes.

La charla sembró el temor en Chiche. «Solá bajó el presupuesto del Plan Vida y dice que lo van a ir eliminando de a poco a medida que se repartan los planes nacionales», le dijeron a coro.

La primera dama se mostró sorprendida y dijo que hablaría del tema con Mariano West, ministro de Trabajo y Acción Social que a pedido del gobernador Felipe Solá cambió el sistema de reparto de alimento por reparto de vales de compra.

• Objetivo

Ese mecanismo implicó la supresión de la distribución de las cajas de comida a cambio de dar tickets para que cada familia compre lo que necesita y, limitó la función de las manzaneras.

En Olivos, las legisladoras alertaron a Chiche sobre el supuesto riesgo de
desaparición de la red manzanera, ejército de 350 mil mujeres encargadas de las tareas asistenciales en los barrios bonaerenses.

El detalle es que, mientras castigaron a West y Solá, defendieron al ministro de Trabajo,
Alfredo Atanasof, encargado de repartir los subsidios para jefes y jefas de hogar desempleados.

Aunque no le bastó para derrotar a
Graciela Fernández Meijide en 1997, el club de manzaneras le sirvió a Chiche Duhalde -y a su esposo, por entonces gobernador-para controlar el desmadre social.

Ahora, a las damas peronistas (todas con algún poder territorial tejido en buena medida gracias a la asistencia social) les aterroriza la posibilidad de que ese esquema se caiga.

Alguna de las que llegaron a Olivos se enojó mal. «No es una cuestión de falta de fondos, porque los gira la Nación, acá alguien quiere eliminar la red social», dijo sin dar nombres. Pero no era necesario.

Dejá tu comentario

Te puede interesar