Chiche los usa a Lavagna y Scioli. Kirchner a Reutemann
La puja electoral moviliza todos los recursos. Pero los candidatos llegan ya al colmo de usar en sus discursos violentos a figuras que atraen a un sector del público por su moderación. Chiche elogia a Lavagna y a Scioli; ahora Cristina se hará acompañar por Carlos Reutemann. Este oportunismo confunde al electorado, pero tiene un rasgo positivo, que es reconocer que los votantes necesitan algo más que discursos altisonantes de confrontación.
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Entusiasmo en el escenario al cantar la "marchita" antes de comenzar el acto en La Plata: los candidatos Jorge Villaverde, Jorge Sarghini, Chiche Duhalde, Francisco De Narváez, Mabel Müller y José María Díaz Bancalari, a voz en cuello. (arriba) Escenas en la platea: Alfredo Atanasof, Manuel Quindimil y Aldo Rico cruzan saludos al finalizar el acto duhaldista en el Club Gimnasia y Esgrima de La Plata. (abajo)
1- En su comando detectaron que no revertirán la presunción de que están en contra de Kirchner. Con éste demonizando al PJ sería ingenuo que un elector vote a Chiche para apoyar a Kirchner cuando, directamente, puede votar a Cristina, que es Kirchner. Es mejor, entonces, buscar el voto opositor.
2- Comprobaron, encuestas mediante, que da mejor rédito chocar con Kirchner que aparecer, aun con reservas, como aliado crítico. Semanas atrás, el patagónico parecía invulnerable. Ese blindaje, dicen, ya no es tal: por tanto, golpear al Presidente genera simpatías en un mercado electoral específico, no masivo pero importante.
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En el mismo tono dijo que «el Presidente miente cuando dice que le dejamos un país en llamas». Y fue más lejos para golpear a Kirchner en una zona sensible: «La verdad es que el símbolo de la recuperación económica tiene nombre y apellido: Roberto Lavagna».
Si la referencia fue sin consultar al ministro, éste se debe haber retorcido en su silla. Pero si dio su consentimiento, el lanzamiento de la campaña del PJ bonaerense podría leerse, bien mirado, como un prenuncio a largo plazo del lugar que imaginan los Duhalde para Lavagna.
Algo similar puede decodificarse detrás de la referencia a Daniel Scioli, a quien Chiche destacó por su llamado a una campaña «de ideas». «Quédese tranquilo, señor vicepresidente, no les voy a dar el gusto de revolcarme en la roña. Antes me coso la boca», dijo.
No es novedad que la ficha que lleva la etiqueta «Scioli» tiene un sitio reservado en la mesa de arena donde el ex presidente pergeña futuros posibles para el 2007.
Antes, para despejar sospechas, Chiche intentó desbaratar la imputación oficial de que selló un acuerdo electoral con el menemismo. «No hicimos alianza con Menem. Con Menem no voy ni a la esquina.» Es una verdad a medias: Luis Patti, su socio, no reniega de la adhesión al ex presidente.
Hizo, minutos más tarde, otra referencia al riojano para refutar la teoría conspirativa que Kirchner atribuyó a Menem, Duhalde y Patti. La respuesta no fue menos cruenta: «Entre lo sublime y lo ridículo hay un paso. Es ridículo vincularnos con Menem».
El azote siguiente refirió a los piqueteros. «Hablan de nueva y vieja política pero tienen a piqueteros en las listas. ¿Así se hace la nueva política, con palos y capuchas?», apuntó la ex primera dama para luego invitar a Cristina a «embarrarse» los pies en el conurbano.
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Como Chiche, a su turno, José María Díaz Bancalari y Jorge Villaverde se habían abalanzado sobre Kirchner. Sumaron a un show que respetó los detalles de la escenografía peronista. Fotos de Perón y Eva, y la marcha cantada por Hugo del Carril hijo, remixada con pinceladas flamencas.
Mostró, además, su mermado poder de fuego: 25 intendentes en la zona vip, y Graciela Giannettasio y Eduardo Camaño -los duhaldistas de mayor poder institucional- sobre el palco con los candidatos. Meses atrás hubiesen sido el gobernador, el presidente y 75 intendentes.
La urgencia por reemplazar a viejos aliados tuvo su costo: el acto estuvo, durante minutos, paralizado porque unos 150 «muchachos» de la UOCRA pujaban, a los gritos, para que hagan subir a su jefe, Juan Pablo «Pata» Medina, al escenario junto a Chiche.




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