El vicecanciller de Chile, Alberto van Klaveren, manifestó que el gobierno de ese país recibió con sorpresa las declaraciones de la ministra de Defensa argentina, Nilda Garré, sobre el respaldo a Bolivia para que se dé una salida al mar. La reivindicación marítima fue motivo de la campaña electoral del actual presidente Evo Morales, pero la administración Kirchner había tomado distancia en el diferendo a pedido del entonces presidente trasandino Ricardo Lagos.
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El tema resulta muy conflictivo y sensible al tejido social de ambos países, ya que exacerba sentimientos nacionalistas. Bolivia perdió una porción de territorio y la salida al mar luego de la Guerra del Pacífico que se libró en 1879. Las palabras de Garré en La Paz a favor de Bolivia en momentos en que existe una crisis política en la concertación que encabeza la presidenta Michelle Bachelet cayeron muy mal en el gobierno trasandino.
Ayer, Van Klaveren afirmó que el gabinete de la Cancillería estudia los dichos de Garré sin descartar que se remita una nota diplomática a Buenos Aires para obtener una declaración oficial sobre el asunto. La posición de los chilenos fue claramente conocida por la Cancillería argentina en la XVI Cumbre Iberoamericana, que se realizó en Montevideo, Uruguay. Michelle Bachelet había expresado que las conversaciones con Bolivia por su reclamo de salida al mar continuarán en el ámbito bilateral. Mientras que Evo Morales sostuvo en esa misma oportunidad -con significado ambiguo- sus deseosde que la comunidad internacional acompañase las buenas relaciones políticas entre Chile y Bolivia. ¿A quién interpretó la Garré en la parrafada que molestó a los trasandinos? Desde La Moneda establecieron un delicado equilibrio entre relaciones políticas y militares a desarrollar con los bolivianos para favorecer el acercamiento. La iniciativa tiene tres ejes de discusión: el energético (gas), el marítimo y el comercial. Las declaraciones de Garré cayeron como una cuña en medio de esos temas. Pero la desafortunada intromisión del ministerio argentino amenaza los consensos logrados en el ambiente militar. El diálogo castrense es determinante para bajar el nivel de conflictividad; por eso, el comandante del ejército chileno, Oscar Izurieta, cumplió a principios de noviembre con la primera visita histórica al país del altiplano desde la ruptura diplomática en 1970. También se enviaron por primera vez 23 oficiales navales bolivianos en un intercambio académico a establecimientos de enseñanza trasandinos.
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