28 de abril 2004 - 00:00

Cisma porteño divide a diputados pro Kirchner

Rafael Bielsa
Rafael Bielsa
El grupo kirchnerista de la Legislatura porteña formalizará hoy una ruptura interna después de varias convulsiones provocadas por la diversidad en los votos.

La polémica es protagonizada por los adherentes al Partido de la Victoria con sello interno Corriente Popular Porteña, enfrentados a los seguidores de Rafael Bielsa que suman a la sección Confluencia de los apartados que tiene el kirchnerismo en la Capital Federal.

Es decir, la brecha se abre entre kirchneristas acólitos de Alberto Fernández, y los aliados y partícipes de GESTA, el partido del canciller, que a propósito en estos días lanzó una campaña de afiliaciones. Es una propaganda leve, con la que quiere proseguir el trámite de inscripción de su partido políticocomo tal, que ha presentado, como se estila con adhesiones y debe formalizar ahora con las fichas de afiliación.

Mientras se despliega esa rutina, el que se identifica como bloque de adherentes a Néstor Kirchner, ya partido de hecho, quedaría formalmente dividido entre el setentista Miguel «Pancho» Talento y Claudio Ferreño, contra el joven Milcíades Peña, el abogado de fábricas recuperadas Diego Kravetz, el ex ibarrista Ariel Schifrin y la peronista Ana Suppa (corriente Juliana Marino, Memoria).

Tan pocas bancas se partirían, para empezar, por el reclamo que hace el cuarteto contra las decisiones de Talento, a quien consideran «más fernandista que nada».

Dan como ejemplo de la protesta, en medio de la cual han roto ya el diálogo, algunas votaciones, como la designación de Eduardo Hecker como presidente del Banco Ciudad, que Talento no apoyó por considerar que se omitía una ley que obligaba a que el funcionario asumiera junto con el resto del plantel de directores. Suman además la votación a favor de titularizar a docentes, la semana pasada, contra la idea de que obtengan el puesto por concurso, pero en realidad habría otras cuestiones más atadas a designaciones y tertulias las que provocarían el divorcio.

La cuestión más doméstica, sin embargo, ronda las desavenencias en el interior del ibarrismo. Eso es entre aquellos que proclaman un partido y candidatos propios para llegar al cuarto oscuro de 2005 y los que esperan remozar la alianza con el oficialismo cuando llegue ese momento. Eso sí, de candidaturas ni uno ni otros hablan.

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