24 de enero 2001 - 00:00

Clásica salida a captar provinciales

El gobierno retomó ayer un clásico de temporadas electorales, al anunciar el intento de fortalecer la Alianza con la incorporación de fuerzas provinciales. No se trata de una táctica original ni de una noticia novedosa, como presumieron algunos.

Hasta el mismo Federico Storani admitió que ampliar la base de la coalición «es un objetivo de siempre, teniendo en cuenta que en algunos lugares del país tenemos una estructura débil». Horacio Jaunarena, secretario general de la Presidencia, no avanzó demasiado sobre lo que explicó el ministro del Interior y desactivó cualquier información. «Se está trabajando desde hace mucho en el tema», comentó en diálogos radiales.

Frente a comicios en los que se juega la gobernabilidad, todos los oficialismos -con mayor intensidad desde 1983 a la fecha- procuraron hacer pie en provincias donde sus partidarios eran minoría, así como sus opositores también negociaron acuerdos similares pero con propó-sito antagónico. La caza del voto del interior siempre fue una tentación.

Debilidad

El radicalismo tiene una especial debilidad por las «ententes», posiblemente porque el PJ se caracterizó desde su nacimiento por cultivar el electorado provincial.

En épocas de Colegio Electoral para consagrar presidente -antes de la reforma constitucional de 1994-, los acuerdos se tornaban fundamentales.

En 1989,
Eduardo Angeloz encabezó una fórmula propia y otra «federalizada», en compañía de la jujeña María Cristina Guzmán, para tratar de compensar el perfil provinciano de Carlos Menem. No fue suficiente.

Ahora,
Guzmán continúa aquella tradición y mantiene una fluida relación con Fernando de la Rúa, quien está preocupado por capturar potenciales socios, por ejemplo, el Partido Demócrata, clave en las definiciones mendocinas. Su jefe, Carlos Balter, salió de inmediato a despegarse de la jugada y rechazó la idea «si se hace sólo por cuestiones electorales». Como si hubiera otras razones para estos pactos.

Más allá del PD, el gobierno pretende asegurarse el concurso de los legisladores que -capitaneados por
Balter y el demócrata progresista Alberto Natale- animan el interbloque federal. Suman 14 votos que pueden tornarse imprescindibles en el recinto de Diputados.

Allí conviven, asimismo, representantes de agrupaciones afines, algunas de las cuales, acompañaron la dupla
De la Rúa-Alvarez en el '99. En esa nómina figuran el Partido Renovador de Salta, liderado por el senador Roberto Ulloa; los sanjuaninos del bloquismo y Cruzada Renovadora -que gobiernan en su distrito con el veterano Alfredo Avelín-, y los correntinos del autonomismo y del Partido Liberal. Por supuesto, tienen prioridad a la hora de sellar acuerdos.

Las nuevas tentaciones, amén de los demócratas mendocinos que no aceptaron llevar a
De la Rúa en la última presidencial, son el Movimiento Popular Neuquino (MPN), cuyo titular es el gobernador Jorge Sobisch, y el Movimiento Popular Fueguino. El MOPOF, presidido por el ex ministro provincial Carlos Pérez, quedó algo debilitado a raíz de la derrota electoral en la última elección. Estos partidos, por lo general, tuvieron mejor sintonía con el PJ. En apariencia, el oficialismo cifra menos expectativas en torcer la oposición de Fuerza Republicana, que mantiene una actitud distante en Tucumán, y el Frente Partido Nuevo de Corrientes. Ambas organizaciones siempre mantuvieron lazos muy cordiales con el justicialismo.

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