Cobos, cada vez más lejos de Cristina
Con el paso de las horas, se sabe que el tono de la reunión entre Julio Cobos y Cristina de Kirchner del miércoles fue más ríspido de lo que se informó. Ayer hubo señales de que se inicia un período de relaciones muy duras entre presidente y vice, otra amenaza a la ya frágil situación política. Cada cual se mantiene en sus posiciones, y sólo han acordado en no ir al divorcio. Se explica al conocerse más detalles de la charla entre los dos. "Lo que votaste es malo para el país" (ella). "No lo creo así, se solucionó una crisis" (él). Los Kirchner temen que Cobos capitalice, además, la ola opositora que ellos generaron con la pelea con el campo. Por eso van a fondo y ayer echaron a Juan Carlos Jaliff, presidente del Instituto de Vitivinicultura -oficina que para un mendocino es más importante que una gobernación-, un hombre que además venía de ser el vicegobernador de Cobos en Mendoza.
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La semana que viene también desfilarán por la Casa Rosada intendentes y legisladores nacionales y provinciales del radicalismo aliado para demostrar que la Concertación tiene vida sin Cobos. «Ahora va a quedar demostrado quiénes son los radicales K y quiénes somos los radicales de la Concertación», se quejó ayer Quiroga ante este diario al enterarse de la convocatoria selectiva de Randazzo.
La semana pasada, el ministro de Planificación, Julio De Vido, le pidió la renuncia al subsecretario de Combustibles, Alejandro Rodríguez, y a otros cuatro directores del área, todos colaboradores de Cobos en Mendoza. Ayer se sumó el desplazamiento de Jaliff, quien le había presentado el martes pasado su renuncia al secretario de Agricultura, Carlos Cheppi. La aceptación de la renuncia del ex vicegobernador cobista llegó al día siguiente de la reunión entre Cristina de Kirchner y su vicepresidente.
El domingo por la noche, Quiroga aterrizará en la Capital Federal y pedirá una reunión urgente con el canciller Taiana para analizar su situación.
Ayer Cobos se refugió en un acto de la UCR alfonsinista en Saladillo, acompañado por dos de sus colaboradores más cercanos, el intendente de Junín, Mario Meoni, y el diputado Daniel Katz. De regreso al Senado, detuvo su auto en una estación de servicio a la entrada de esa localidad e improvisó una cumbre junto a Katz y Meoni, donde pintó un panorama sombrío sobre el futuro de su relación con Cristina de Kirchner.
«Quedamos preocupados, vamos a seguir tendiendo puentes con el gobierno nacional, pero la Concertación no es un contrato de adhesión a libro cerrado, nosotros así no participamos. Los gestos y las señales tampoco son buenas. Sólo hay reproches, pero no hay una agenda en común ni una ratificación de la Concertación como la entendemos nosotros», explicó Meoni.
Cobos rompió el silencio en Saladillo y trató de minimizar la tensión que se vivió el miércolesen el despacho de la Presidente en Casa Rosada. «En realidad yo no voté por un no al proyecto del gobierno, yo voté por una ley más consensuada. Y los números mostraban que el proyecto, como estaba, no tenía el consenso por el cual yo había bregado. Sabía que lo que la sociedad estaba reclamando era acuerdo, diálogo y consenso», se defendió el vicepresidente.
«Volvería a actuar de la misma forma porque actué a conciencia. Yo recorro las provincias, tanto las que están afectadas por el tema de las retenciones a la soja o como las que no, como es el caso de Mendoza, y realmente lo que uno percibía es que se vivía un clima de angustia, de crispación social. Y hoy el país está con esperanzas, está alegre, ha perdido esa angustia», aseguró Cobos.



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