1 de agosto 2008 - 00:00

Cobos, cada vez más lejos de Cristina

Con el paso de las horas, se sabe que el tono de la reunión entre Julio Cobos y Cristina de Kirchner del miércoles fue más ríspido de lo que se informó. Ayer hubo señales de que se inicia un período de relaciones muy duras entre presidente y vice, otra amenaza a la ya frágil situación política. Cada cual se mantiene en sus posiciones, y sólo han acordado en no ir al divorcio. Se explica al conocerse más detalles de la charla entre los dos. "Lo que votaste es malo para el país" (ella). "No lo creo así, se solucionó una crisis" (él). Los Kirchner temen que Cobos capitalice, además, la ola opositora que ellos generaron con la pelea con el campo. Por eso van a fondo y ayer echaron a Juan Carlos Jaliff, presidente del Instituto de Vitivinicultura -oficina que para un mendocino es más importante que una gobernación-, un hombre que además venía de ser el vicegobernador de Cobos en Mendoza.

Cobos, cada vez más lejos de Cristina
Julio Cobos comenzó a resistir el aislamiento al que lo somete el gobierno de Cristina de Kirchner por su voto contra las retenciones móviles. Ayer fue aceptada la renuncia de Juan Carlos Jaliff, ex vicegobernador cobista que estaba al frente del Instituto Nacional de Vitivinicultura. Para el lunes se espera el alejamiento del radical Horacio Quiroga, subsecretario de Relaciones Institucionales de la Cancillería.

En la reunión del miércoles en la Casa Rosada, la Presidente rechazó la agenda de políticas de Estado propuesta por Cobos para abordar problemas como la inflación, la crisis energética, la coparticipación federal y los servicios públicos. Tampoco ratificó la supervivencia del matrimonio político entre ambos, que llevó a la conformación de la fórmula presidencial del Frente para la Victoria.

«Tu voto contra las retenciones móviles en el Senado va a ser muy perjudicial para el país, ¿sabías?», fue el primer puñal que la Presidente intentó clavarle a Cobos. Pero el vicepresidente se mostró firme y defendió su postura: «Para nada, Cristina. No estoy de acuerdo. Yo estoy convencido de que se pacificó el país y que ahora el gobierno tiene que avanzar con una agenda de temas que son impostergables». En ese momento, el titular del Senado se despachó con el problema de la inflación, y la Presidente lo miró fijo en silencio. A su lado, Sergio Massa tomaba nota en un cuaderno.

El gobierno aseguraba ayer a través de sus voceros que la jefe de Estado había ratificado la continuidad de la Concertación plural. Eso sí, sin Cobos. Tanto, que el jueves de la semana que viene el ministro del Interior, Florencio Randazzo, convocó en la Casa Rosada a los gobernadores radicales Miguel Saiz (Río Negro) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero) para aislar políticamente al vicepresidente. El plan del kirchnerismo es previsible: hacer renunciar a todos los funcionarios cobistas -ya van seis en una semana- y relanzar la Concertación sin el mendocino.

Saiz y Zamora mandaron a sus legisladores en el Congreso a votar a favor del proyecto kirchnerista sobre retenciones móviles, acompañaron a Néstor Kirchner en sus contraactos donde se acusó al campo de golpista, criticaron a Cobos por su voto inconsulto y hasta se ausentaron de la reunión de mesa chica del cobismo del lunes pasado en el Senado.

  • Desfile

    La semana que viene también desfilarán por la Casa Rosada intendentes y legisladores nacionales y provinciales del radicalismo aliado para demostrar que la Concertación tiene vida sin Cobos. «Ahora va a quedar demostrado quiénes son los radicales K y quiénes somos los radicales de la Concertación», se quejó ayer Quiroga ante este diario al enterarse de la convocatoria selectiva de Randazzo.

    La semana pasada, el ministro de Planificación, Julio De Vido, le pidió la renuncia al subsecretario de Combustibles, Alejandro Rodríguez, y a otros cuatro directores del área, todos colaboradores de Cobos en Mendoza. Ayer se sumó el desplazamiento de Jaliff, quien le había presentado el martes pasado su renuncia al secretario de Agricultura, Carlos Cheppi. La aceptación de la renuncia del ex vicegobernador cobista llegó al día siguiente de la reunión entre Cristina de Kirchner y su vicepresidente.

    El domingo por la noche, Quiroga aterrizará en la Capital Federal y pedirá una reunión urgente con el canciller Taiana para analizar su situación.

    Ayer Cobos se refugió en un acto de la UCR alfonsinista en Saladillo, acompañado por dos de sus colaboradores más cercanos, el intendente de Junín, Mario Meoni, y el diputado Daniel Katz. De regreso al Senado, detuvo su auto en una estación de servicio a la entrada de esa localidad e improvisó una cumbre junto a Katz y Meoni, donde pintó un panorama sombrío sobre el futuro de su relación con Cristina de Kirchner.

    «Quedamos preocupados, vamos a seguir tendiendo puentes con el gobierno nacional, pero la Concertación no es un contrato de adhesión a libro cerrado, nosotros así no participamos. Los gestos y las señales tampoco son buenas. Sólo hay reproches, pero no hay una agenda en común ni una ratificación de la Concertación como la entendemos nosotros», explicó Meoni.

    Cobos rompió el silencio en Saladillo y trató de minimizar la tensión que se vivió el miércolesen el despacho de la Presidente en Casa Rosada. «En realidad yo no voté por un no al proyecto del gobierno, yo voté por una ley más consensuada. Y los números mostraban que el proyecto, como estaba, no tenía el consenso por el cual yo había bregado. Sabía que lo que la sociedad estaba reclamando era acuerdo, diálogo y consenso», se defendió el vicepresidente.

    «Volvería a actuar de la misma forma porque actué a conciencia. Yo recorro las provincias, tanto las que están afectadas por el tema de las retenciones a la soja o como las que no, como es el caso de Mendoza, y realmente lo que uno percibía es que se vivía un clima de angustia, de crispación social. Y hoy el país está con esperanzas, está alegre, ha perdido esa angustia», aseguró Cobos.
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