29 de julio 2004 - 00:00

Colapsa Haití con 6.000 soldados

Príncipe, Haití - La esperanza de los haitianos parece renacer con la llegada paulatina de tropas latinoamericanas de las Naciones Unidas que lentamente van ocupándose de su problema prioritario: el estrago que causó la crisis permanente en una sociedad cuyo ingreso diario por persona no supera un dólar y medio.

Antes de partir hacia Buenos Aires para finalizar la entrega de la Embajada de Chile, Gabriel Valdés, actual representante especial del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, para Haití, repasó los innumerables problemas registrados tras su recorrida por el país caribeño. De todos ellos, dos se dirían los más apremiantes: el desarme y la atención humanitaria a los empobrecidos haitianos.

Se sabe que no habrá marco eleccionario posible para 2005 en Haití si no está asegurado el orden y el restablecimiento de las instituciones. Y la sociedad no puede avanzar en ello si no se atienden a su vez problemas sanitarios endémicos, como la malaria, hepatitis, sida, dengue, etc. El ministro de Defensa, José Pampuro, quien tiene en preparación su viaje para el 12 de agosto, en coincidencia con el arribo a Puerto Príncipe del buque de transporte San Blas, apenas podrá registrar la dimensión del esfuerzo que hacen aquí los miembros de la fuerza nacional y la gravedad de la situación haitiana en su estadía de 24 horas en el país caribeño.

• Inconveniente

La visita de altas autoridades políticas de los distintos países que intervienen en la misión de Haití ha generado un inconveniente que ningún uniformado se anima decir. A las tareas de despliegue, contención de los locales, asistencia sanitaria y restablecimiento del orden de las fuerzas se suma el de proporcionar el esquema de seguridad y garantizar la movilidad de cada figura política que revista sus tropas.

La llegada de una misión de 6.000 hombres ha colapsado la capacidad e infraestructura del país de por sí ineficientes
. Y en Haití, como en el mundo, rigen las leyes de la especulación económica: la demanda inusitada disparó los precios de los servicios a las nubes, por caso, los hoteles cuyas tarifas son de «cinco estrellas» y las prestaciones... haitianas.

Ya están desplegados más de 2.500 hombres
de la Minustah pertenecientes a 13 países de la región, según confirmó el jefe de personal de la misión, coronel Gabriel Guerrero, quien luce fatigado pero entusiasta luego de haber coronado con el éxito la tarea de poner esa cantidad de hombres sin accidentes ni problemas con los locales.

• Hospital móvil

Pero los ojos están puestos ahora en el hospital móvil de la Fuerza Aérea Argentina que se espera arribe a Haití en estos días. El general brasileño Augusto Ribeiro Pereira, comandante de la Minustah, asignó un predio cercano al aeropuerto de Puerto Príncipe para la instalación de este nosocomio de nivel 2, con capacidad para atender lesiones traumáticas y cirugía propias de las actividades de los uniformados en tareas de riesgo.

Por su parte, el vicecomodoromédico,
Omar Hermida, un veterano de Cascos Azules, confía en la experiencia de dos misiones, la de Kosovo y Mozambique, para desplegar el hospital en el menor tiempo posible. Dos vuelos desde Ezeiza de aviones Antonov (de origen ruso), alquilados por la ONU, son suficientes para completar el traslado de los contenedores que albergan el hospital.

En Gonaives, ciudad de responsabilidad directa del contingente conjunto argentino, tres médicos de la Infantería de Marina estudian la posibilidad de abrir consultorios precarios para los primeros tratamientos a los habitantes. El creole, un dialecto derivado de lenguas africanas y del francés, es quizá la barrera más complicada para superar por los médicos antes que la gran cantidad de enfermedades de riesgo. Es que los lugareños no distinguen ni saben de funciones asignadas a las tropas de la ONU, ellos demandan que alguien los atienda.

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