Comentarios políticos de este fin de semana
(Categorización: Imprescindible, Bueno, Regular, Prescindible)
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Néstor Kirchner
«La Nación».
Los dos hablaron hace 15 días por el caso de la monja francesa desaparecida cuyos restos fueron identificados. Dos días después, Chirac cayó internado por un problema vascular cuyos detalles se desconocen. Morales Solá adelanta, eso sí, que hoy se iniciará la rescisión del contrato en París. También que habrá una gestión de buenos oficios por parte de Aguas de Barcelona, en la que son socios la Caixa de Cataluña -muy ligada al socialista José Luis Rodríguez Zapatero-y la propia Suez. Esa gestión la realizarán Zapatero y los directivos de la Caixa. En la misma línea, la nota examina el conflicto con Aerolíneas. Sobre todo para desmentir, por boca de Alberto Fernández, que haya una renacionalización de la empresa.
Monetario Internacional, Rodrigo de Rato. Inclusive el Presupuesto nacional supone el acuerdo con ese organismo. El reto que divulgó el gobierno fue mucho de imaginario y tuvo como consecuencia mortificar personalmente a Rato. Tampoco deberían exagerar Rato ni Morales Solá. Con lo que Kirchner y Lavagna le pagan al Fondo, ese organismo bien podría colaborar un poco con las urgentes operaciones de marketing de un gobierno que seguirá «desendeudándose».
GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».
Otra posibilidad es que el gobierno crea que el buen capitalismo es un capitalismo «crony» (compinche). Es decir, uno en el cual los empresarios sean amigos políticos del gobierno. El otro capitalismo, que Grondona llama «clásico», basado en reglas de juego generales y una Justicia independiente, sería ajeno a la mentalidad de la administración.
La conclusión inmediata, es que lo que distanciaría a Kirchner de Menem no es la adscripción a distintos tipos de capitalismo sino a distintos tipos de amigos. Una observación que oculta una multitud de casos en los que se demuestra que también los amigos son los mismos. Advertencia final del ensayista: si todo se parece tanto, no habría que ignorar que también el «cronycapitalismo» de esta etapa comience a producir sus escándalos por negociados, como ocurrió en los '90.
BLANCK, JULIO.
«Clarín».
Prescindible. En reemplazo de Eduardo van der Kooy, este columnista no agregó nada a lo que se vino publicando en los diarios durante las últimas semanas, inclusive por la pluma del colega que vino a suplir. Dedicó buena parte de su nota a la campaña electoral para consignar datos ya publicados en todos lados. Por ejemplo, que Rafael Bielsa fue conminado a hacer una campaña más ligada a la figura del Presidente. O que Ricardo López Murphy pelea el tercer lugar con Luis Brandoni en algunas encuestas. Supone algo que debe todavía demostrarse: que la interna peronista entre Kirchner y Duhalde echó electores independientes en brazos del desencanto y la abstención. Tesis que atribuye a Felipe Solá. También Blanck alude a las dificultades crecientes que encuentra el gobierno en Diputados. Pero ni por asomo toca el tema fundamental: la semana pasada el peronismo fracturó su bloque, cuando el sector de diputados que responden al gobierno dejó de asistir a la sesión. Tampoco Morales Solá, es cierto, aludió a esta cuestión central en su nota de ayer.
VERBITSKY, HORACIO.
«Página/ 12».
Prescindible. El columnista reproduce en la edición de ayer de «Página/12» un comentario de la semana que seguramente escribió para lectores de fuera del país. De lo contrario, no se entiende que un tercio de la pieza lo dedique a reproducir los muy conocidos discursos del gobierno pronunciados en la ONU, producto de la pluma de los profesionales de la Cancillería, revisados por el secretario Carlos Zannini (en realidad sus asesores alfabetizados, para no llamarlos letrados, porque no son todos abogados) y dichos por Néstor Kirchner y Rafael Bielsa. En el país, los publicaron los diarios pero un lector de un tercer país puede desconocerlos. De esos escritos burocráticos Verbitsky entresaca todo lo que pudo oler a críticas a la política exterior de los Estados Unidos y al FMI; sacados de su real contexto esas expresiones harían aparecer al gobierno Kirchner como enfrentado con los Estados Unidos. Algo que no se percibe si se leen por completo esos discursos; qué mejor prueba de eso el placer que esos discursos de alineamiento con los Estados Unidos les produjeron a Bush, Condoleezza Rice y John Bolton, los funcionarios de Washington que los escucharon. Este diario ya contó que Bush alentó a Kirchner con la frase «No le aflojés al Fondo», lo cual le dio ánimo para promover el incidente verbal con Rodrigo de Rato en la sesión inaugural de la Cumbre del Milenio.
Pero como Verbitsky, por alguna razón, quiere sostener lo contrario, la imagen de un Kirchner rebelde y antiestablishment, usa las frases en defensa de los derechos humanos, contra la pobreza y en favor del bien como si fueran ataques contra los Estados Unidos. La ONU es un foro de discursos y el único discurso realmente anti-Bush lo dijo Hugo Chávez, con una virulencia que ni el Kirchner más audaz -que no fue el que viajó a Washington-suscribiría en un momento de embriaguez (pidió que la sede de la ONU salga de los EE.UU. y mortificó a Bush por no prever la tragedia de Nueva Orleans).
Verbitsky imagina, cual si fuera un mérito, que la política exterior de Kirchner es lo más parecido a la que tuvo Héctor Cámpora en 1973, rara comparación para una gestión tumultuosa de apenas 49 días cuyas señales -no realizaciones-fueron desbaratadas en pocas horas por quien había « designado» al dentista de Giles en ese cargo para ocuparlo mientras él llegaba de Madrid.
Este cuadro lo complementa con un resumen de las actitudes del diario «La Nación», al cual Verbitsky critica por evocar la revolución de 1955 en tono poco crítico. De paso, levanta el «prio» (que es como llaman los policías al prontuario de cada ciudadano) de los académicos del Derecho que tienen espacio en sus páginas (y en las de «Página/12», que suelen recoger opiniones de su presidente, Guillermo Badeni) y señala a ese periódico como defensor de empresas en juicios al Estado y por llevar adelante un «programa razonado» de crítica al gobierno.
¿A qué tanta nostalgia del cronista oficialista? Lo revela un recuadro dedicado a la campaña electoral en la Capital Federal que vuelve a mortificar a los dos hombres del Presidente en el distrito, quien lo gobierna, Aníbal Ibarra; y el candidato a diputado nacional, el canciller Rafael Bielsa. Uno porque se enreda con Cromañón, el otro porque puede perder los comicios.
Reivindicar al Kirchner progresista -algo para lo que sirven poco los hechos y los discursos ONU-tiene como objeto esta campaña porteña, porque Verbitsky termina ese recuadro con el consejo de que el gobierno debe apoyar a Elisa Carrió frente a Mauricio Macri en caso de que se polarice la elección entre estos dos. Para él es preferible Carrió porque es progresista y no puede amenazar el proyecto kirchnerista (la califica de «epifenómeno del progresismo porteño y de dudosa proyección nacional») a que gane las elecciones el presidente de Boca Juniors.
Un dato final: ¿desmiente la cercanía que se atribuye este columnista al Presidente que diga ayer Verbitsky que no sabe si irá por la reelección en 2007?



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