Comentarios políticos de este fin de semana
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La Corte ordenó trasladar del fuero laboral al Contencioso Administrativo una causa de UPCN contra el Estado
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Reforma laboral: los artículos clave que volvieron a entrar en vigencia
Elisa Carrió y Diana Conti
«Página/ 12».
Agrega otro dato ambiental: un sector de los camaristas del fuero penal estuvo a punto de hacer una declaración anti-Bisordi que frenó el mensaje de la Corte Suprema reclamando mesura y equilibrio. Bisordi pidió una licencia como consecuencia de esta nueva encerrona de sus colegas.
«La Nación».
MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».
Comprendido en las generales de la ley (el Presidente atendió desde el Salón Blanco a este columnista y a su diario), es entendible que se diga harto de las diatribas kirchneristas («Basta. Ya es suficiente», clama Morales Solá) y que, en recompensa, enumere los desaciertos de la semana: el ataque a la prensa que lo equipara con Chávez, la denuncia del tratado petrolero con Gran Bretaña en Malvinas, que imagina refuerza la posición de Londres, los desaires del Presidente a Jorge Telerman, que terminan echándolo en brazos de Elisa Carrió (como si fuera una desgracia). En suma, Kirchner quiere otro periodismo; Morales Solá quiere otro presidente.
VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».
El repaso tópico de la batalla gobierno-Casación lo lleva a este columnista a preguntarse lo que todos omiten en los relatos periodísticos. Por ejemplo, la diputada Diana Conti, cuando era funcionaria del gobierno de Fernando de la Rúa, ¿nunca se enojó con la Corte que ahora llama menemista? Nadie lo recuerda. Otra pregunta: ¿por qué el gobierno no critica a los jueces designados en los años 90 que se han doblegado ante sus presiones y concentra las críticas en quienes avanzan con investigaciones que pueden no convenirle?
En tono crítico hacia esta reaparición del Kirchner «menos feliz» (descontrolado, hablando con lenguaje inconveniente) señala la posibilidad de que el Presidente se enoje con los camaristas de la Casación pero también con la Corte Suprema porque dictan fallos sorpresivos de sentido político.
La crítica que le hace al Presidente la desliza veladamente, recordando cómo el atraso de las causas a ex militares por delitos aberrantes puede estar motivado no en la conducta de los jueces, sino en el procedimiento de esos expedientes, que investigan desde hace 20 años delitos perpetrados hace 30 y con códigos que han acumulado reformas desde 1983 que no facilitan la velocidad en el trámite. El criticado Alfredo Bisordi agregó un testimonio que debió admitir el propio jefe de Gabinete en su última actuación radial: lo persiguen por demorar causas en las que no puede actuar porque está recusado por las partes.
Este gesto, como para los otros columnistas de ayer, es parte de una serie de desaciertos del oficialismo: no tiene solución para Malvinas, tampoco para la crisis con el Uruguay por las papelerasde Fray Bentos y tiene para La Riojaproyectos electorales quiméricos como que en el futuro se elijan autoridades prescindiendo de la tradición menemista de esa provincia.



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