Comentarios políticos de este fin de semana

Política

VERBITSKY, HORACIO.
«Página/12».


Pasmosa por lo elemental, la cobertura que dedica el columnista al triunfo de Mauricio Macri en la Capital, más viniendo de un periodista que es agudo a veces hasta la mordacidad. Cree que Macri ganó sólo... porque él lo anunció. Y da como única explicación la que enarboló el gobierno desde la derrota en primera vuelta: el público de la Capital no sabe quién es Macri y éste lo habría engañado escondiendo sus dientes bajo un ropaje encantador.

No es nuevo que la izquierda sufra la realidad como una condena y que no entienda por qué las conductas políticas escapan a las categorías mentales de su ideología.

Decir, por ejemplo, que Macri es «la primera alternativa electoral creada por la derecha argentina en un siglo de democracia representativa» es una necedad en un país donde nunca ha gobernado la izquierda. Decir que la imagen de Kirchner como « autoritario y hegemónico» es una fabricación instalada por el establishment desde una ideología eficaz para minar su base de sustentación es no entender nada. Kirchner es él mismo el establishment -gobierna desde él y se expresa desde las vocerías del establishment, como el monopolio «Clarín», que controla el diario en que escribe Verbitsky-. Tampoco ha tenido nunca Kirchner ninguna base sólida de sustentación política desde que accedió a la presidencia «por puntos», luego de perder la elección contra Carlos Menem en 2003 con un magro 22,24% de los votos, porcentaje que han mantenido sus candidatos en elecciones desde entonces.

Como los demás opinadores del domingo confirma la noticia de que Cristina de Kirchner será la candidata presidencial del oficialismo y que, como la candidatura de Daniel Scioli en provincia de Buenos Aires, son fórmulas que responden más a la necesidad y a la conveniencia de disfrazar debilidades que al ingenio de algún proyecto político serio.

Más atinado es el panorama de complicaciones que, expone, le espera a Macri gobernandola Ciudad. Es una misión casi imposibleque la Nación le pase fondos para crear una policía propia, así como deberá encontrar alguna receta para poder cumplir con las promesas de campaña sin aumentar los impuestos o contraer deuda pública. Como el columnista lo cree un abanderado de la derecha, avizora que Macri se endeudará para no golpear a los vecinos con nuevas alzas de impuestos.

El resto son ajustes de cuentas: reírse de la derrota de Filmus y sus intentos de verla como un triunfo, escarnecer al ex canciller Rafael Bielsa llamándolo «pavo real rostizado a la lámpara solar», señalar al secretario de Transporte como Ricardo « Locomotora» Jaime por su disfraz de «nuevo rico» y por sus corbatas rosadas fosforescentes con traba de oro. En un intento de disculpar las falencias del gobierno en el manejo de la energía dice que en Nueva York y en Sicilia hubo cortes esta semana que pasó... y que nadie se quejó.

VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».


Le facilita su tarea al columnista del monopolio que el gobierno haya elegido a «Clarín» para dar ayer la noticia de que el 19 de julio lanzará Néstor Kirchner a su señora como candidata a presidenta por el oficialismo para las elecciones del 28 de octubre. Considera Van der Kooy que esa decisión responde a necesidades inevitables del Presidente, a quien ve cercado por la combinación de todas las desgracias (crisis energética, inflación, denuncias por corrupción, malandanzas electorales). Es la forma que tiene de responderle a una oposición que ha recobrado «una mística y un temple que parecían perdidos».

Fiel al ánimo crítico del monopolio hacia el gobierno, la decisión le parece, además, una señal inconfundible de «vacilación política». El lanzamiento de Cristina es, para él, una despedida de Néstor del poder ya que promete tampoco volver a postularse en 2011. Esta jubilación adelantada le prepara un futuro ensombrecido porque tampoco ha podido el oficialismo organizar un sistema partidario eficaz, como se ha demostrado en las urnas.

Es útil el aporte de detalles que hace el columnista sobre cómo se tomó esa decisión del lanzamiento: fue el martes en una cena entre el Presidente; su esposa, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en la residencia de Olivos, donde ya Cristina comenzó a hacer listas negras de funcionarios que no quiere la acompañen en una eventual gestión desde el 10 de diciembre.

Espejo de este Kirchner cercado por la mala suerte es esa foto saludándolo a Mauricio Macri en su despacho y simulando una sonrisa de ocasión; es, ciertamente, una imagen inédita en cuatro años de gobierno que expresa su debilidad.

MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».


Le traslada el columnista al lector sus perplejidades y un puñado de rumores, algo que contribuye poco al análisis. ¿Que Macri y Scioli están en boca de todos? Obvio, si el público huele sangre al ver al gobierno derrotado por una seguidilla de cuanta elección hay en el país. De ahí a creer que puedan ser candidatos presidenciales en octubre hay mucha distancia.

Tampoco resuelve Morales Solá una pregunta que se hace el público: ¿cómo puede ser que al kirchnerismo le vaya tan mal, pero igual tenga el futuro asegurado? La respuesta está en que este gobierno accedió gracias a una destrucción del sistema político electoral que obró la administración Duhalde y que la actual gestión sólo ha profundizado derogando leyes de internas, congelando al partido oficial y corrompiendo a los de la oposición. Con eso se consagra el sueño monárquico de instaurar a una familia en el poder y decidir desde el vértice las sucesiones. ¿Cómo podría el humor del público en contra de un gobierno traducirse en votos si no hay partidos ni canales para expresarse? La derrota del oficialismo en la Capital Federal obedece también a que Macri tiene lo más parecido que hay a un partido político ( aunque siga ligado al autoritarismo de sus jefes, que deciden candidaturas a dedo, como el una señal inconfundible de «vacilación política». El lanzamiento de Cristina es, para él, una despedida de Néstor del poder ya que promete tampoco volver a postularse en 2011. Esta jubilación adelantada le prepara un futuro ensombrecido porque tampoco ha podido el oficialismo organizar un sistema partidario eficaz, como se ha demostrado en las urnas. Es útil el aporte de detalles que hace el columnista sobre cómo se tomó esa decisión del lanzamiento: fue el martes en una cena entre el Presidente; su esposa, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en la residencia de Olivos, donde ya Cristina comenzó a hacer listas negras de funcionarios que no quiere la acompañen en una eventual gestión desde el 10 de diciembre.

Espejo de este Kirchner cercado por la mala suerte es esa foto saludándolo a Mauricio Macri en su despacho y simulando una sonrisa de ocasión; es, ciertamente, una imagen inédita en cuatro años de gobierno que expresa su debilidad.

MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».


Le traslada el columnista al lector sus perplejidades y un puñado de rumores, algo que contribuye poco al análisis. ¿Que Macri y Scioli están en boca de todos? Obvio, si el público huele sangre al ver al gobierno derrotado por una seguidilla de cuanta elección hay en el país. De ahí a creer que puedan ser candidatos presidenciales en octubre hay mucha distancia.

Tampoco resuelve Morales Solá una pregunta que se hace el público: ¿cómo puede ser que al kirchnerismo le vaya tan mal, pero igual tenga el futuro asegurado? La respuesta está en que este gobierno accedió gracias a una destrucción del sistema político electoral que obró la administración Duhalde y que la actual gestión sólo ha profundizado derogando leyes de internas, congelando al partido oficial y corrompiendo a los de la oposición. Con eso se consagra el sueño monárquico de instaurar a una familia en el poder y decidir desde el vértice las sucesiones. ¿Cómo podría el humor del público en contra de un gobierno traducirse en votos si no hay partidos ni canales para expresarse? La derrota del oficialismo en la Capital Federal obedece también a que Macri tiene lo más parecido que hay a un partido político ( aunque siga ligado al autoritarismo de sus jefes, que deciden candidaturas a dedo, como el kirchnerismo) que ha servido de vehículo al rechazo del oficialismo. Lo mismo ocurre en Santa Fe, en donde el socialismo sigue siendo un partido político y sólo por eso puede desafiar con chance de éxito al peronismo que gobierna la provincia desde 1983.

Aporta un dato interesante sobre la reunión Kirchner-Macri la frase del Presidente: «Yo ya me estoy yendo», algo parecido a lo que creyó escuchar un visitante extranjero, José María Aznar. Es lo más jugoso del panorama de Morales Solá, que remata con una frase que parece una capitulación del analista: «La política argentina se ha tornado así de contradictoria dentro de un mundo fugitivo».

GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».


Le pasa a Kirchner, como los demás columnistas de ayer, la minuta de sus desgracias, ese cóctel de derrotas electorales, denuncias de corrupción, crisis energética, inflación. Lo hace para anotar el triunfo de Macri en el récord de una « nueva derecha» que, como ocurre en Francia (Sarkozy), Alemania (Merkel), España (el PP) o Italia (Berlusconi), propone recetas para resolver la pobreza frente a una izquierda que se conforma con denunciarla. Aunque Macri niegue ser de derecha, es cierto que basa su propuesta en proyectosconcretos que ahora tiene la obligaciónde cumplir. Pero le sirve a Grondona para consagrarlo como encarnación del «nuevo espíritu de Buenos Aires», votado por un electorado que «se cansó» de Kirchner.

No es la mejor forma de expresarlo, pero es cierto que el humor social se le ha vuelto en contra al oficialismo nacional. Sindicar eso en una presunta ideología es el error; más aún, creer que Macri tiene una superioridad temperamental por sobre otros dirigentes. Grondona cree que Macri no se rodea de obsecuentes y que trabaja en equipo. No lo conoce y debería escuchar a los entornistas del gobernador electo para conocer cómo conduce a su gente. ¿Es malo eso? No necesariamente.

En el entusiasmo por imaginar el arco de coincidencias, el columnista cree que hay un conjunto de dirigentes que se han embarcado en un proyecto de sostener una república libre que supere la concentración absoluta del poder y el pensamiento único que representaría Kirchner. Incluye en ese conjunto a políticos como Eduardo Duhalde o los Rodríguez Saá, cuyos opositores les reprochan administraciones hegemónicas. Tampoco son modelo de tolerancia otros políticos como Elisa Carrió o Roberto Lavagna, que para Grondona integran ese cuadro de honor. Igual cree el columnista que el país se encamina hacia un nuevo encanto, el encanto republicano...

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