Comentarios políticos de este fin de semana
-
Un Milei auténtico dando batalla para defender su modelo
-
Renunció Carlos Frugoni en medio de un escándalo por propiedades no declaradas en EEUU
Guillermo Moreno
«Página/12».
VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».
Describe el columnista las tribulaciones del primer mes de Cristina de Kirchner, a la que ve víctima de su marido, quien no se resigna a dedicarse a sus labores en las oficinas de Puerto Madero que, dice Van der Kooy, ya frecuenta desde la semana que pasó. Exagera, sin embargo, cuando dice que la devolución de rehenes fue una «gratificación» para el gobierno ante tanta mala noticia en su arranque. Esa es la percepción del gobierno, que quiso sumarse a los festejos al que sólo tienen derecho Alvaro Uribe, Hugo Chávez y las dos liberadas. Los demás no están siquiera en la foto.
Pero esa percepción oficial es víctima de otro engaño: que el público va a agradecerles a los Kirchner esas liberaciones, cuando en realidad el público ha conocido con horror detalles espeluznantes del trato que dan los terroristas de las FARC a las víctimas de sus secuestros extorsivos. Niños nacidos de relaciones presuntamente «consentidas» (qué puede ser consentido en un campo de concentración), partos de vida o muerte, bebés a quienes se les quiebra el brazo en el momento de nacer, la entrega a un campesino, etc. ¿Puede creer alguien que los gestos políticos barnizados de humanitarismo marrón pueden tapar esas ignominias que sólo cesarían si las FARC liberasen a todos sus cautivos? Y que es lo que debería pedir un gobierno argentino.
Un dato que aporta la columna: el gobierno, a través de Alberto Fernández, frenó el operativo «jefe de manzana» organizado por Guillermo Moreno con el gremio de los Santa María para que los porteros declaren cuántos aparatos de aire acondicionado hay en los departamentos de los edificios en los cuales trabajan. Podrían comenzar por una declaración de cuántos «splits» tienen en sus domicilios particulares los funcionarios que tienen sueldo del Estado, o los sindicalistas de los porteros que, de paso, hace décadas que no sacan la basura porque ya ni se acuerdan de cuál era su empleo (el jefe actual es hijo de un portero, pero no se le conoce portería asignada, que es adonde deberá regresar cuando termine su mandato al frente del gremio).
LABORDA, FERNANDO.
«La Nación».
Mortifica este columnista de verano -reemplaza al elenco estable de «La Nación»- al gobierno con la reseña típica y tópica de la malandanza del arranque. Por ejemplo, cuando dice que el público los ve a Mauricio Macri y a Daniel Scioli movedizos y creativos, mientras que Cristina de Kirchner no puede salir del purgatorio. Pero a poco andar, Laborda se deja enredar por sus prejuicios; por ejemplo, decir que el « terreno del centroizquierda (es) donde los Kirchner pisan fuerte» ¿A qué centroizquierda se referirá? ¿A la de Juan Mussi, Aníbal Fernández, José María Díaz Bancalari, Martín Redrado, Baldomero Alvarez de Olivera, Guillermo Moreno o Hernán Patiño Meyer (para mencionar sólo a algunos funcionarios)? ¿O al centroizquierda de los empresarios de la «burguesía nacional» que jalean todas las decisiones del gobierno? Un disparate éste de tomarles en serio a los Kirchner -un modelo de ese conservadorismo popular que es el peronismo- sus palabras y no atender a sus realizaciones.
Util sí la entrega de ayer cuando refresca las presunciones de muchos empresarios sobre la verdadera intención del jugueteo del gobierno con los productores de combustible: prohibirles exportar, imponerles tope de precios con el solo propósito de bajarles el precio a sus empresas y facilitar su compra por otros grupos que «respiren el mismo aire» que el gobierno.




Dejá tu comentario