10 de julio 2003 - 00:00

Comienza Kirchner su primera gira europea

Néstor Kirchner viajará esta noche rumbo a Londres, donde participará de la cumbre de la tercera vía junto con el primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, y sus colegas de Brasil, Lula Da Silva, y de Chile, Ricardo Lagos. El Presidente -que luego visitará España, Francia y Bélgica-ya ha lanzado señales de que buscará diferenciarse de Lula en sus reuniones con Blair, José María Aznar y Jacques Chirac: cree que debe mostrarse más duro que el brasileño frente a los Estados Unidos y los acreedores externos. Además, buscará en lo posible evitar contactos con empresarios con intereses en el país.

Londres - Néstor Kirchner y su comitiva partirán esta noche desde Buenos Aires para el debut europeo del nuevo mandatario (en rigor, su primer viaje al Viejo Continente). Las señales que el jefe de Estado lanzó antes de salir están registradas: Kirchner viene a diferenciarse de Lula Da Silva y su proyecto de jugar una carta reformista pero dentro del sistema; evitará en lo posible enfrentar a los inversores y lobbystas de los grupos con inversiones en el país y, finalmente, llevarse de la cumbre de la tercera vía alguna bandera de uso doméstico.

Lo primero -la crítica a Lula Da Silva por su paso por Washington de donde regresó como definitivamente el interlocutor de los Estados Unidos en la región y haciendo gestos impensados de amistad hacia George W. Bush - lo adelantó en charlas con su entono íntimo como un proyecto firme de darle el carácter más áspero a la relación con los acreedores. Quienes conocen al Presidente han detectado que en este punto busca meterles miedo a sus interlocutores para negociar con más libertad. Es un estilo que acuñó como gobernador y que quiere prolongar como otras prácticas en el despacho presidencial. Una de ellas, clásica en mandatarios provinciales llegados a la Rosada es hacerse acercar todas las tardes una hoja de Excel con los datos diarios de recaudación de impuestos, libranzas de Hacienda y cierre de mercados. Distraído, hasta suele preguntar, como cuando estaen Río Gallegos: «¿Cuánto entró de 'copa'?» (por la coparticipación, envíos federales del reparto de impuestos).

•Ortodoxia

Lo segundo -la gambeta a los empresarios-reproduce una vieja afición de Kirchner desde que era gobernador: establecer acuerdo con el mundo de los negocios pero sin bajarse del discurso ortodoxo del peronismo de confrontar con el capital. Sabe además que el sistema de los negocios siempre termina acomodándose a las nes del sistema político, en condicioquier régimen del que se trate.

El tercer elemento -traerse alguna bandera que le sea útil en su pelea con el mundo-espera encontrarlo en el capítulo que la cumbre de la tercera vía dedicará a la regulación de los servicios públicos. Kirchner sabe que el talón deAquiles de las empresas concesionarias de servicios que le reclaman aumentos de rifas o subsidios es el incumplimiento de muchas cláusulas establecidos en los pliegos en los años '90. Las privatizaciones fueron un sistema nacido en este país en la era Thatcher como una respuesta más que al interés de los privados en invadir el espacio de lo público, al colapso y derrumbamiento del Estado como administrador. La misma Gran Bretaña que funcionó como ejemplo privatizador para todo el mundo ahora asegura desde la tercera vía de Blair que es posible mantener los servicios concedidos pero con nuevos modos de control del cumplimiento de lo pactado. Peter Mandelson (ex ministro de Industria de Blair) es el gerente de la Progressive Governance Conference (congreso de la tercera vía) y ha expuesto en el orden del día del encuentro que se inicia mañana la cuestión de los servicios públicos privatizados en la era del consumidor. «Espero traerme algo nuevo sobre eso para laArgentina», ha dicho Kirchner antes de salir de Buenos Aires. El Presidente visitará cuatro países en seis días enfrentando un clima extraño de recelo y esperanza hacia la Argentina.

Los principales grupos ven que la Argentina se revuelve en doble cocción con argumentos que la aíslan del resto del mundo cuando busca justificar como algo positivo el no pago de la deuda o la ausencia de negociación con los concesionarios de los servicios o, más en lo general, con el mundo de los negocios. Quisieran, sin embargo,
que la Argentina terminase la conscripción y volviese a la vida civil porque sigue siendo uno de los países con más ventajas comparativas del Cono Sur y el que mejores condiciones culturales tiene para crecer. El gobierno argentino se ha movido hasta ahora sin reflejos y creyendo que en la relación con los países de Europa y Estados Unidos es posible quebrar un frente blindado. Como si ignorase que no hay vía (ni segunda ni tercera) posible para que algún país individualmente se corte sólo del bloque de naciones y arregle algo con la Argentina. Si no se cumplen ciertas reglas básicas -acuerdo con organismos, al menos una conversación sobre la deuda defaulteada, claridad sobre la relación con los inversores externos- no se podrá avanzar en nada. En punto al frente externo aparecen, más allá de los temas
que quiere imponer Kirchner en los medios -primero que nada Malvinas-conoce la rentabilidad de las causas de reivindicación territorial desde su cruzada por los Hielos Continentales en la década de los '90 tres temas con final abierto: 1. las demandas de los inversores por incumplimiento de contratos. El leading case es el de Aguas Argentinas (grupo Suez) que ya está en el tribunal arbitral del Banco Mundial (CIADI) que ha sido elegido por los organismos y las grupos económicos como modelo de conducta del gobierno argentino. Kirchner conoce el fuerte lobby que el gobierno francés hace sobre este tema pero lleva una carpeta de reproches para responder a reclamos. La mayoría los proyecta sobre los demás grupos que administran concesiones del Estado: incumplimiento de programas de inversión, el argumento duhaldista de los ganadores y perdedores de los '90, retrasos en la pago del canon. Kirchner, con razón, clama en las reuniones con su equipo que la Argentina es un país donde nadie paga el canon que le corresponde por ley. 2. El segundo tema, que se le planteará en España, es la suerte del grupo que administra los aeropuertos. Kirchner sabe que el principal adversario del grupo Eurnekian es el que administra Aerolíneas Argentinas, que ha planteado todas las cuestiones judiciales que abonan la posición del Estado de revisar la prórroga de concesión que firmó antes de irse el gobierno de Duhalde. La posición del gobierno cree le da un argumento para cuando se enfrente en Madrid -será inevitable en algún momento-con la pregunta sobre cómo encarará las demandas de Aerolíneas contra el grupo Eurnekian, que tiene socios italianos y cuyo titular además enfrenta problemas en la Justicia. 3. La cuestión de los derechos humanos le planteó ayer el último interrogante al presidente: Carlos Zanini, secretario de legales de Presidencia, tiene listo el decreto que deroga la prohibición de las extradiciones que data de la era De la Rúa y le traslada la solución a la Justicia. Kirchner está decidido a firmarlo hoy antes de irse porque quiere que las barras que van a ir a jalear su presencia en su viaje europeo le festejen esa decisión elaborada por sus funcionarios Jorge Taiana (h), Alicia Oliveira y Rafael Bielsa. Si no lo ha hecho aún es porque tiene un informe de inteligencia exterior que le dice que por lo menos en Gran Bretaña y en España preferirían que el gobierno argentino tranquilizase ese tema porque les revuelve a ellos algunas cuestiones domésticas (IRA, ETA) que aprovechan activistas de esos países en manifestaciones convocadas por grupos latinoamericanos.

•Pedestal

El gobierno no cree que esto llegue a ser más que un reproche que los adversarios de la medida (que resisten en el Ministerio de Defensa de José Pampuro) usan para frenar el decreto de extradiciones. Le gusta más que los organismos defensores de derechos humanos le construyan el pedestal de campeón de sus causas. «¡Vieron cómo vino hasta Hebe de Bonafini al Salón Blanco!», festejaba chocho Kirchner en su despacho el martes cuando la líder de las Madres asistió al relanzamiento del plan de Francisco de Narváez-Macri intitulado «El Hambre más Urgente». El Presidente no cambia nada por ese gusto que no se da un presidente desde Adolfo Rodríguez Saá.

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