26 de marzo 2004 - 00:00

Cómo Argüello llega al avión

Jorge Argüello
Jorge Argüello
José María Díaz Bancalari consultó a Néstor Kirchner a último momento cuando el bloque peronista ya había decidido que Jorge Argüello fuera el nuevo jefe de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados y terminó recibiendo la bendición. Esa consulta obedeció a una orden que Díaz Bancalari PJ había recibido del propio Kirchner. El Presidente quería digitar a quién comandará esa comisión en especial, lo que originó una polémica interna en el bloque que terminó dejando para último termino la decisión cuando el resto de las comisiones ya estaba definido hace dos meses.

Ayer, en el bloque peronista se esmeraban en explicar que la designación de Argüello, y con ello el descarte del último candidato de Kirchner, el santacruceño Daniel Varizat, había sido una solución de consenso aceptada tanto por kirchneristas como duhaldistas, la «solución ideal», como la llamaron.

Lo cierto es que cuando el bloque peronista en pleno decidió no aceptar la candidatura de Miguel Bonasso, propuesta con la Casa Rosada, bajo el argumento formal de que se debía elegir a un diputado de la bancada y no a extraños, Díaz Bancalari, que sigue teniendo la suerte de ser el único diputado que Kirchner recibe, acordó que el Presidente propusiera una lista con varios nombres para negociar dentro del bloque.Y le dejó la palabra final al Ejecutivo que seguía obsesionado con el cargo.

En esa lista estaba Argüello, pero sin demasiadas chances, al punto que ya había asumido la vicepresidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales, cargo al que hoy va a renunciar.

Después de varios viajes por Avenida de Mayo entre el Congreso y la Rosada, los peronistas mantuvieron el martes por la noche una reunión de la mesa de conducción para tratar la jefatura de Relaciones Exteriores.

No había ambiente entre los duhaldistas para aceptar un santacruceño después de haber escuchado lo que el Presidente había dicho de los gobernadores en su discurso en la ESMA. Pero tampoco existía demasiada euforia en reaccionar defendiendo a Felipe Solá.

La fórmula elegante que se publicitó para esa elección fue: decidir entre un kirchnerista potable y duhaldista no bonaerense potable para el bloque.

Dejá tu comentario

Te puede interesar