Tras haberlo hecho en barrios de emergencia, entre público de hospitales y en exposiciones culturales, mandamos a periodistas jóvenes y personal allegado al diario a entrevistar a hinchadas de fútbol. Por supuesto que la cancha tiene un problema para encuestar: hay 30 veces más hombres que mujeres. Debe entonces interpretarse como muestreo sobre cómo votará el público de hombres que va a los estadios. Hay un «resultado general» que dice que Cristina Kirchner -que siempre da ganadora en cualquier encuesta- para senadores bonaerenses le gana a Chiche Duhalde por alrededor de 15 puntos, 31,6% a 16,4%, en 810 encuestados. En Diputados se repite en las canchas un fenómeno que por primera vez detectó este diario: la elevada intención de voto para Luis Patti que, en este público, está segundo con 9,6% propios detrás de Balestrini (18,3%). Si sumamos a Patti y al candidato oficial del duhaldismo, el menos conocido Jorge Villaverde (8,1%), da un total de 17,7% que no debe agradar para nada al gobierno que aspira al predominio legislativo. Claro que en Diputados, como se los conoce menos, se repite en estadios 38,9% de indecisos o «no sabe» que se suman al «no contesta» y al «no iré a votar».
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Parte de este 38,9% probablemente en el cuarto oscuro siga sin saber quién es quién en Diputados y se guíe por la figura más conocida para senador. O se guíe por el escudo peronista, algo que tampoco satisface los intereses del gobierno que cedió los símbolos al duhaldismo.
«Clarín», al descubrir recién ayer la proyección que está tomando Luis Patti, dice que pasó de ser «una bendición a un castigo para Duhalde». No es cierto. Si hay legisladores que no podrán pasarse al kirchnerismo y permanecerán cerca del duhaldismo son los que ponga Patti con su buena actuación, si se da finalmente. Siem pre el gobierno consideró esa alianza el mejor logro del duhaldismo y tratar de infiltrarla con uso de voceros oficiales como el columnista Eduardo Van der Kooy (viene de presentador de Cristina Kirchner en el acto de IDEA) demuestra que sigue siendo un tema central para la Casa Rosada.
El éxito de Patti, al menos en intención de voto, pone en jaque la jactancia del jefe bonaerense León Arslanian de haber reducido los actos delictivos en la provincia de Buenos Aires. Es cierto a nivel de grandes secuestros, pero una colegiala secuestrada mientras esperaba un colectivo y violada por un grupo de muchachotes pone enorme tensión en sectores medios y bajos bonaerenses, mucho menos expuestos a secuestros extorsivos.
De los estadios también es para análisis el caso de los hombres de platea y populares y cómo votarían. Por ejemplo: Ricardo López Murphy recupera en este ambiente su tercera posición tras figurar con mucho menos en público de hospitales y casi desaparecer en villas de emergencia. Sobre todo logra votos en el público de plateas, media alta y alta. Lo mismo pasa con Luis Patti, pero este tiene más arraigo en tribunas populares que López Murphy, algo que desesperará al tan autovalorado ministro de Seguridad Arslanian. En el fútbol apenas figuran los Castells que eran terceros en barrios de emergencia. Los zurdos tampoco en la Argentina frecuentan el deporte tan popular: muestran menos simpatizantes allí que en otros sectores.
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