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Sin embargo, los reclamos de esos dos países por las asimetrías existentes tensaron los ánimos más de la cuenta y pese a que algunos funcionarios argentinos quisieron evitar el tema, la situación trascendió puertas afuera de la reunión.
La primer señal la dio el ministro de Economía uruguayo, Danilo Astori, al plantear la necesidad de su país pueda avanzar en "acuerdos bilaterales" por fuera del MERCOSUR, mientras en Estados Unidos esperan con los brazos abiertos a que Uruguay se decida a firmar un Tratado de Libre Comercio.
A eso se sumó un diplomático pero áspero reclamo de la canciller paraguaya, Leila Rachid: "si continuamos como en estos tiempos dando señales de falta de comprensión y de voluntad para encontrar soluciones que tiendan a impulsar efectivamente el desarrollo, muy especialmente de las pequeñas economías de la región, el Paraguay se va a ver obligado a considerar qué camino seguir".
Este clima denso no creció en intensidad porque Uruguay no formuló su aspiración durante la reunión del Consejo del Mercado Común -cancilleres y ministros de Economía- sino en la reunión entres los jefes de las carteras económicas y los titulares de los bancos centrales de la región, una formalidad que marca fuertes diferencias.
Pero la voz de Astori fue tomada en cuenta y contemplada tanto por la ministra de Economía, Felisa Micheli, como por su par brasileño, Guido Mantegna, quienes observaron la situación y señalaron la necesidad de avanzar en su resolución.
El reclamo de Rachid fue escuchado en el marco del Consejo del Mercado Común pero fue pasado por alto para evitar poner sal en la herida, aunque ambas manifestaciones dejaron algunas marcas difíciles de ocultar.
"Se tomaron muchas medidas para reducir las asimetrías, pero algunos socios indican que no alcanzan", reconoció el secretario de Comercio Internacional de la Cancillería y coordinador nacional del MERCOSUR, Alfredo Chiaradía, durante una rueda de prensa al término de las deliberaciones de la jornada.
Controlando cierta exasperación agregó: "Argentina y Brasil pidieron tratamientos preferenciales a Venezuela para con Uruguay y Paraguay, para que los plazos para desmantelar los aranceles venezolanos sean más cortos y ocurra a la inversa con los aranceles uruguayos y paraguayos".
"Todo esto es lo que existe, lo que se hizo y lo que no se hizo aún, pero cuando alguien necesita algo pone énfasis en lo que no tiene", insistió el diplomático y puntualizó: "hay, además, que tener en cuenta que Argentina y Brasil son dos países en desarrollo y no dos países ricos".
En un intento por precisar el nivel de dificultades existentes a la hora de reducir las asimetrías, que pasa fundamentalmente por que Uruguay y Paraguay puedan aumentar sus exportaciones intra Mercosur, agregó: "los cuatro socios originarios somos competitivos en lo mismo, producimos lácteos, carnes y granos".
La contracara de esta situación fue el desenfadado presidente venezolano, Hugo Chávez, quien prometió "un relanzamiento" del Mercosur y calificó esta cumbre del bloque regional como "un nuevo Cordobazo", en referencia a la revuelta obrera y estudiantil contra la dictadura de Juan Carlos Onganía en mayo de 1969.
La participación de Venezuela, recientemente incorporada al Mercosur, y las tratativas existentes para sumar a Bolivia generan gran expectativa respecto de la solución de la crisis energética que complica la situación en la región, sobre todo entre Argentina y Chile.
La decisión de aumentar el precio del gas que Buenos Aires envía a Santiago y el anunciado aumento del gasoil en la frontera, que estará vigente a partir del 15 de agosto próximo.




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